Estados Unidos bombardea sistemas de defensa aérea en Irán tras el derribo de un helicóptero militar
El Comando Central de EE. UU. inhabilitó radares y redes de vigilancia del país persa en una operación ordenada por Donald Trump, desatando contraofensivas inmediatas en Jordania, Kuwait y Baréin.
Redacción de Libertad Comunicacional
10 de junio de 2026 a las 10:14 p. m.Lectura de 5 min

Fotografía: Captura de video ataques de "autodefensa" este miércoles contra Irán. (ARMADA DE EE. UU.)
Las fuerzas militares de Estados Unidos ejecutaron una serie de bombardeos estratégicos contra Irán este martes, enfocados en desmantelar sus sistemas de defensa aérea, comunicaciones y capacidades de vigilancia, de acuerdo con un comunicado oficial del Comando Central de Estados Unidos (Centcom). La ofensiva, calificada por Washington como una "respuesta proporcional", se produjo tras el derribo de una aeronave norteamericana por parte de Teherán, elevando drásticamente las tensiones en Oriente Medio.
La operación combinó el despliegue de unidades del Cuerpo de Marines, la Fuerza Aérea y la Armada, quienes emplearon municiones de precisión para neutralizar infraestructuras críticas iraníes. Según detalló el Centcom, los blancos atacados albergaban capacidades de monitoreo que representaban una amenaza directa para la seguridad de las tropas estadounidenses apostadas en la región y para el libre tránsito de embarcaciones comerciales. Aunque las autoridades no especificaron la magnitud de los daños materiales ni reportaron víctimas en este ataque, enfatizaron que el operativo se limitó estrictamente a inhabilitar las redes militares de la nación islámica.
El origen de esta escalada bélica se remonta a la noche del 8 de junio, cuando un helicóptero AH-64 Apache estadounidense, que realizaba labores de patrullaje rutinario, fue derribado y se precipitó al mar cerca de la costa de Omán. Según los informes del Pentágono, los pilotos de la aeronave de combate fueron rescatados con vida tras un operativo de dos horas y se encuentran en condición estable. Ante el incidente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justificó la acción armada alegando que la nación norteamericana debía responder a "una agresión injustificada iraní" con una medida "muy fuerte" y "muy contundente".
En declaraciones ofrecidas a la cadena de noticias Fox News, el mandatario reveló que, previo a los bombardeos, sostuvo comunicación directa con altos mandos militares de Irán, quienes presuntamente le habrían solicitado que abortara la ofensiva y abriera un canal de negociación. A pesar de este acercamiento, el ataque procedió según lo planificado. Asimismo, el jefe de Estado precisó que, a diferencia de otras operaciones estratégicas en la región, estos bombardeos fueron ejecutados de manera unilateral y sin la coordinación del gobierno de Israel.
La represalia militar de Teherán se materializó durante la madrugada del miércoles. El Cuartel General Central Khatam al Anbiya, el máximo órgano operativo del mando militar persa, anunció que la Guardia Revolucionaria Islámica lanzó un "poderoso ataque" utilizando misiles y drones. De acuerdo con los reportes de la agencia de noticias Tasnim, la contraofensiva apuntó a diversas bases militares estadounidenses emplazadas en Jordania, Kuwait y Baréin, país que alberga la sede de la Quinta Flota de la Armada de EE. UU. Las autoridades iraníes advirtieron que, de continuar las hostilidades por parte del Pentágono, ejecutarán operaciones "más severas y generalizadas" contra todos los intereses que Washington mantiene desplegados en el golfo Pérsico.
Como resultado de este enfrentamiento directo, el gobierno de Irán proclamó el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, un canal marítimo por donde transita aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos. No obstante, el Comando Central estadounidense desmintió de inmediato esta afirmación, garantizando que el tránsito de petroleros comerciales continúa activo bajo la protección de sus navíos. Esta inestabilidad bélica y la constante amenaza sobre el suministro energético representan un riesgo económico tangible para naciones importadoras netas de combustibles como la República Dominicana, puesto que cualquier disrupción prolongada en esta ruta clave tiende a disparar los precios internacionales del petróleo, encareciendo los fletes mercantes y elevando el costo de la factura petrolera nacional.




