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Danilo Medina afirma que ocho de cada diez muertes de recién nacidos podrían evitarse

El expresidente cuestiona las condiciones de atención materno-infantil y plantea fortalecer las políticas para reducir las muertes neonatales.

Redacción de Libertad Comunicacional

Redacción de Libertad Comunicacional

Editor jefe: Domingo Batista

31 de agosto de 2026 a las 06:59 a. m.Lectura de 5 min

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Danilo Medina afirma que ocho de cada diez muertes de recién nacidos podrían evitarse

El expresidente Danilo Medina advirtió que ocho de cada diez muertes de recién nacidos podrían evitarse si se fortalecen las condiciones de atención durante el embarazo, el parto y los primeros días de vida.

La afirmación fue realizada durante una actividad en la que el exmandatario abordó los principales desafíos sociales del país y puso especial atención en la situación de la salud materno-infantil.

Medina sostuvo que la mortalidad neonatal no debe analizarse únicamente desde la perspectiva de las estadísticas, sino también a partir de las condiciones en que las mujeres embarazadas reciben atención y de la capacidad de los centros sanitarios para responder a las complicaciones que pueden presentarse durante el parto.

La etapa neonatal los primeros 28 días después del nacimiento concentra una parte importante de las muertes infantiles. Entre las causas que pueden provocar estos fallecimientos se encuentran las complicaciones relacionadas con el nacimiento prematuro, las dificultades respiratorias, las infecciones y problemas derivados de la atención durante el embarazo y el parto.

En ese contexto, la declaración del expresidente coloca el énfasis en la prevención y en la capacidad del sistema sanitario para identificar oportunamente los embarazos de riesgo y garantizar atención especializada cuando sea necesaria.

La mortalidad neonatal constituye uno de los indicadores utilizados internacionalmente para medir las condiciones de salud de una población. Su reducción depende de factores que van desde el seguimiento prenatal hasta la disponibilidad de personal médico capacitado, medicamentos, equipos y unidades especializadas.

El desafío también está relacionado con las diferencias existentes entre los centros de salud y las regiones del país. La capacidad de respuesta frente a un nacimiento prematuro o una emergencia obstétrica puede determinar la supervivencia de la madre y del recién nacido.

La advertencia de Medina ocurre en momentos en que las autoridades sanitarias dominicanas mantienen programas dirigidos a reducir la mortalidad materna y neonatal, particularmente mediante el fortalecimiento de los servicios de atención durante el embarazo, el parto y el período posterior al nacimiento.

El expresidente planteó que la prevención debe ocupar un lugar central en las políticas públicas. Desde esa perspectiva, evitar una muerte neonatal requiere actuar antes de que aparezca una complicación y garantizar que las mujeres tengan acceso oportuno a controles médicos y a centros capaces de atender situaciones de alto riesgo.

También resulta fundamental la atención inmediata del recién nacido. Las primeras horas de vida pueden ser determinantes cuando existen dificultades respiratorias, infecciones, bajo peso o complicaciones asociadas con la prematuridad.

La afirmación de Medina abre además un debate sobre la calidad y oportunidad de los servicios sanitarios. Si una proporción importante de estas muertes es potencialmente evitable, la discusión no se limita al número de fallecimientos, sino a las condiciones que permiten que ocurran.

El reto para el sistema de salud consiste en transformar ese diagnóstico en acciones concretas, fortalecer la atención primaria, mejorar el seguimiento prenatal y garantizar que los hospitales dispongan de los recursos necesarios para atender emergencias obstétricas y neonatales.

La reducción sostenida de la mortalidad de recién nacidos requiere, por tanto, una estrategia que combine prevención, atención especializada, seguimiento de los embarazos de riesgo y capacidad hospitalaria.

La declaración de Medina vuelve a colocar esta problemática en el debate público y plantea una pregunta de fondo: cuántas de las muertes que ocurren durante los primeros días de vida podrían evitarse mediante una atención sanitaria oportuna y de calidad.