Reinas del Caribe destacan como modelo de éxito del programa de desarrollo de la FIVB
La selección femenina dominicana fue una de las nueve escogidas para el programa Volleyball Empowerment y ha respondido con una extensa cosecha de títulos y clasificaciones internacionales.
Redacción de Libertad Comunicacional
Editor jefe: Domingo Batista
1 de septiembre de 2026 a las 07:15 a. m.Lectura de 6 min

Fotografía: Marcos Kwiek, al centro, dirige el equipo desde 2008.
La República Dominicana se ha convertido en uno de los casos destacados del programa FIVB Volleyball Empowerment, iniciativa creada por la Federación Internacional de Voleibol para impulsar el desarrollo de selecciones nacionales mediante recursos técnicos, humanos y administrativos.
El programa fue presentado en 2021 durante el Congreso de la FIVB celebrado en Tailandia y seleccionó inicialmente a nueve países considerados estratégicos para fortalecer sus estructuras de voleibol: Albania, Australia, Canadá, Croacia, Francia, Kenia, Paraguay, Filipinas y República Dominicana.
Cinco años después, el desempeño de las Reinas del Caribe aparece como uno de los ejemplos de los resultados que la iniciativa buscaba alcanzar. De acuerdo con datos de la FIVB citados por Diario Libre, República Dominicana ha recibido US$1,260,000 en apoyo al cuerpo técnico encabezado por Marcos Kwiek desde 2021.
A esa inversión se suman US$78,000 destinados a la adquisición de equipos y otros US$6,000 para transferencia de conocimientos hasta 2025. Los desembolsos destinados al cuerpo técnico están vinculados al cumplimiento de los resultados deportivos contemplados en el plan presentado por la federación nacional.
El respaldo internacional coincidió con una de las etapas más exitosas del voleibol femenino dominicano. Durante este período, las Reinas del Caribe conquistaron medallas de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe y en los Juegos Panamericanos de 2023, además de títulos del campeonato Norceca y una clasificación olímpica.
En 2024, el conjunto dominicano añadió la Copa Panamericana a su palmarés, prolongando una trayectoria que ha colocado al país entre las principales potencias del voleibol femenino del continente.
El programa de la FIVB, sin embargo, no fue concebido como un mecanismo permanente de subsidio. Su propósito es utilizar recursos financieros y técnicos para ayudar a que las federaciones nacionales alcancen un nivel de desarrollo que posteriormente les permita sostenerse con mayor autonomía.
La lógica detrás del proyecto es que una selección competitiva puede generar un círculo favorable: mejores resultados atraen patrocinadores, medios de comunicación y respaldo institucional, mientras una federación fortalecida puede organizar más eventos y generar nuevas fuentes de ingresos.
República Dominicana no ha sido el único país beneficiado. Canadá recibió US$1,533,500 para formación de entrenadores y fortalecimiento de su estructura técnica, mientras Cuba obtuvo US$177,000 para la contratación del brasileño Luizomar de Moura como seleccionador nacional para la temporada 2025-2026.
En el caso dominicano, una parte importante del éxito está asociada a la continuidad del trabajo de Marcos Kwiek, quien cumplió 18 años como entrenador principal del equipo femenino. Durante ese período, el técnico ha dirigido tres clasificaciones olímpicas, cinco participaciones mundialistas, cuatro títulos del Norceca, cinco Juegos Centroamericanos y del Caribe, dos Juegos Panamericanos y 18 participaciones en la Liga de Naciones.
El punto más alto de esa trayectoria mundialista llegó en 2014, cuando República Dominicana alcanzó el quinto lugar en el Campeonato Mundial, su mejor actuación histórica en esa competición.
El reciente resultado del Norceca, sin embargo, dejó al equipo fuera de la clasificación directa a los Juegos Olímpicos de 2028. La selección tendrá nuevas oportunidades en la Copa del Mundo de 2027 y, si fuera necesario, en la Liga de Naciones de 2028.
El caso dominicano muestra así que los programas de desarrollo deportivo no pueden medirse únicamente por una clasificación o un campeonato. La continuidad del cuerpo técnico, la inversión en preparación y equipamiento y la capacidad administrativa también forman parte de una estructura que busca convertir los resultados internacionales en sostenibilidad deportiva.
Para las Reinas del Caribe, el desafío ahora será mantener ese nivel competitivo y aprovechar la experiencia acumulada para regresar al escenario olímpico, mientras la Federación Dominicana de Voleibol busca consolidar un modelo que pueda mantenerse más allá del apoyo temporal de la FIVB.


