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De Mussolini a Donald Trump: los antecedentes de intervención política que exponen las grietas de la FIFA

La flexibilización de la sanción disciplinaria por parte de la FIFA en este 2026 evoca episodios históricos de manipulación y diplomacia en la Copa del Mundo.

Redacción de Libertad Comunicacional

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6 de julio de 2026 a las 06:53 a. m.Lectura de 5 min

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De Mussolini a Donald Trump: los antecedentes de intervención política que exponen las grietas de la FIFA

Fotografía: Falorin Balogun debió perderse el partido ante Bélgica. (AFP)

La intervención directa del presidente estadounidense, Donald Trump, ante la FIFA para modificar una sanción disciplinaria en la Copa del Mundo de 2026 ha vuelto a poner en evidencia la estrecha y recurrente relación entre el poder político y el fútbol de máximo nivel. Disconforme con la tarjeta roja mostrada al delantero estadounidense Folarin Balogun durante el partido de dieciseisavos de final en el que su selección venció a Bosnia-Herzegovina, Trump realizó una llamada telefónica al mandatario de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), Gianni Infantino, para solicitar formalmente que se revisara el castigo. La expulsión acarreaba una suspensión automática que dejaba a Balogun fuera del decisivo encuentro de octavos de final contra Bélgica. Cuatro días después del contacto presidencial, la comisión de disciplina del máximo organismo del fútbol mundial anunció la conmutación de la pena firme por un partido de suspensión condicional, sujeto a un período de prueba de un año, lo que facultó al goleador de la escuadra norteamericana para jugar el compromiso en la sede de Seattle.

Este episodio, lejos de ser un hecho aislado, se inscribe en una larga cronología de casi un siglo de injerencias estatales en los mundiales de fútbol. Los primeros registros de manipulación sistemática se remontan a las ediciones de 1934 y 1938 bajo el régimen fascista de Benito Mussolini. En el torneo de 1934, organizado en Italia, el dictador utilizó el evento para la exaltación de su modelo político, bajando personalmente a los vestuarios y ejerciendo presiones que derivaron en arbitrajes marcadamente favorables para la selección local, provocando que la propia FIFA inhabilitara de por vida a dos colegiados tras el certamen. Cuatro años más tarde, tras la anexión de Austria por la Alemania nazi, la selección austriaca fue desmantelada y sus futbolistas fueron obligados a integrarse en el combinado alemán, siendo forzados a realizar el saludo nazi en el estadio Parque de los Príncipes en París. En esa misma cita de 1938, el equipo italiano revalidó su campeonato utilizando indumentarias negras en alusión a las milicias fascistas y bajo la estricta consigna enviada por Mussolini en un telegrama que rezaba la frase "Vencer o morir".

La instrumentalización de los torneos también salpicó al continente americano durante la Copa del Mundo de 1978, celebrada en Argentina bajo el régimen militar del general Jorge Rafael Videla. En dicha ocasión, la selección anfitriona necesitaba imponerse a su par de Perú por un margen mínimo de cuatro goles para avanzar a la gran final en detrimento de Brasil. El partido concluyó con un abultado marcador de 6-0 a favor de Argentina, un resultado que históricamente ha estado rodeado de serias sospechas de colusión y corrupción entre las dictaduras de ambos países, aunque nunca se presentaron pruebas concluyentes a nivel judicial. Posteriormente, en el Mundial de España 1982, las intromisiones adquirieron un carácter civil y federativo cuando el jeque Fahad al-Ahmed al-Jaber al-Sabah, hermano del emir de Kuwait y presidente de la federación de fútbol de ese país, invadió el terreno de juego para protestar un gol válido del seleccionado de Francia, logrando de forma inédita que el árbitro diera marcha atrás a su decisión en medio del caos, acción que le costó al réferi la suspensión perpetua de sus funciones por parte de la FIFA. La reciente conmutación de la sanción a Balogun reabre el debate sobre la vulnerabilidad institucional del fútbol organizado frente a las presiones de las principales potencias del planeta.

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