Unas 200 familias duermen en carpas en Cali tres días después del terremoto en Colombia
El Ejército y voluntarios asisten a los damnificados mientras esperan estudios que determinen si sus viviendas son habitables
Redacción de Libertad Comunicacional
13 de agosto de 2026 a las 08:39 p. m.Lectura de 4 min

Fotografía: (EFE/ ERNESTO GUZMÁN)
En la Reserva de Meléndez, un conjunto de apartamentos situado en una de las laderas de la ciudad colombiana de Cali, unas 200 familias intentan dormir desde hace dos noches bajo carpas levantadas frente a los edificios que hasta hace pocos días llamaban hogar, según reportó EFE para Diario Libre. El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el occidente de Colombia el pasado 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, dejó grietas en sus apartamentos, techos desprendidos y estructuras que ahora sus habitantes miran con temor, sin saber si podrán volver a entrar.
"Cuando comenzó a temblar, muchos no sabíamos hacia dónde correr. Algunos bajaron a toda prisa por las escaleras, otros salieron con lo que alcanzaron a tomar", relató Katherine Almeida, joven que se ha convertido en una de las voceras de la comunidad. Las carpas se han convertido ahora en refugios donde las familias guardan ropa, fotografías, documentos y los pocos objetos que pudieron rescatar, junto a sus mascotas. La mayoría de estos vecinos compró sus apartamentos mediante créditos que todavía están pagando; otros viven de alquiler y aseguran no tener otro lugar a dónde ir.
Los vecinos mezclan la incertidumbre con el luto por una mujer que murió cuando intentaba proteger a sus dos hijos, una niña de dos años y un niño de seis, al desplomarse una pared durante el sismo. El niño fue dado de alta médica, mientras la niña permanece en cuidados intensivos. Este dolor se suma a una sensación de vulnerabilidad ya presente en el sector, ubicado en la Comuna 18, una de las zonas más pobres de Cali.
El Ejército ha entregado carpas para que las familias puedan pasar las noches, mientras vecinos de otros sectores llevan alimentos y agua, y médicos y psicólogos voluntarios recorren el campamento. Los propios habitantes han organizado turnos para vigilar las viviendas y evitar robos mientras continúan las evaluaciones estructurales. "Nos falta que el Gobierno mande personas expertas en suelos para que nos diga si podemos volver", explicó Almeida, quien señaló que muchos han rechazado ofrecimientos de albergue por temor a que les saqueen lo poco que les queda.
Según la Alcaldía de Cali, el terremoto dejó 46 edificaciones con colapso total, otras 46 con colapso parcial y 1,142 con daños estructurales, además de 18 edificios con orden de evacuación por riesgo inminente. Las autoridades han retirado hasta ahora 8,236 toneladas de escombros, mientras 1,800 rescatistas oficiales continúan activos en distintos puntos de la ciudad. A nivel nacional, el balance de víctimas ha seguido en aumento: Diario Libre reportó este mismo jueves que la cifra de fallecidos en todo el país ascendió a 273. Para las familias de la Reserva de Meléndez, la emergencia no termina cuando las máquinas se detienen: ahora esperan los estudios que determinen si sus viviendas son habitables y qué ocurrirá con los hogares que todavía están pagando.



