Danilo y Abinader siguen atrapados por sus propias reformas

Alejandro Santos

Alejandro Santos

29 de julio de 2026 a las 07:24 a. m.Lectura de 9 min

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Danilo Medina y Luis Abinader terminaron atrapados por su propio afán de transmitir confianza y credibilidad cuando quisieron despejar las dudas sobre una posible nueva reelección.

Los obstáculos constitucionales que ahora tienen en común plantean una interrogante inevitable: ¿podría esa coincidencia motivar la búsqueda de un acuerdo entre ambos para intentar abrir los candados que ellos mismos decidieron colocar?

Cuando Danilo impulsó la modificación de la Constitución para poder optar por la reelección en 2016, quiso dejar claro que sería la última vez que se presentaría como candidato. Cuando Abinader promovió una reforma para ponerle un “candado” a la reelección, también quiso dar a entender que jamás volvería a aspirar a la Presidencia de la República.

Danilo y Abinader decidieron recorrer caminos parecidos en sus respectivos procesos de reforma constitucional. Ambos procuraron solucionar circunstancias políticas inmediatas y, al mismo tiempo, ofrecer garantías de que no intentarían permanecer indefinidamente en el poder.

Cuando Leonel Fernández comenzó a utilizar su eslogan “soplan vientos favorables”, dando señales de sus aspiraciones para las elecciones de 2016, colocó al PLD y a Danilo Medina en el preámbulo de una posible crisis interna.

La fórmula adoptada incluyó, entre otros puntos, permitirle a Danilo optar por una reelección y, al mismo tiempo, prohibirle de manera definitiva la posibilidad de volver a presentarse como candidato presidencial.

En aquella coyuntura, la garantía más convincente tenía que provenir del propio presidente Medina. Para eso se incorporó una disposición transitoria, todavía vigente en la Constitución dominicana:“En el caso de que el Presidente de la República correspondiente al período constitucional 2012-2016 sea candidato al mismo cargo para el período constitucional 2016-2020, no podrá presentarse para el siguiente período ni a ningún otro período, así como tampoco a la Vicepresidencia de la República”.

Como puede apreciarse, a ese texto solamente le faltó colocar expresamente el nombre de Danilo Medina.

Hasta el día de hoy, esa disposición constitucional no solo afecta directamente al expresidente. Por sus efectos políticos, también ha limitado una de las principales opciones del PLD para recuperar el poder, al impedirle recurrir nuevamente a su figura política más importante de los últimos años.

Dentro del conocido librito político dominicano, se puede inferir que la permanencia de esa prohibición también responde a cálculos estratégicos. Mantener a Danilo constitucionalmente inhabilitado reduce las posibilidades de que pueda encabezar nuevamente una propuesta presidencial.

Nuestro país tiene una larga tradición de respaldar a quienes ya han ocupado la Presidencia de la República. La historia dominicana está llena de gobernantes que, después de abandonar el poder, lograron regresar en períodos diferentes.

Pedro Santana regresó en varias ocasiones; Buenaventura Báez ocupó la Presidencia en cinco etapas diferentes; también volvieron al poder José María Cabral, Ignacio María González, Cesáreo Guillermo, Ulises Heureaux, Alejandro Woss y Gil, Horacio Vásquez, Juan Isidro Jimenes, Joaquín Balaguer y Leonel Fernández.

Hipólito Mejía también estuvo cerca de repetir esa tradición en las elecciones de 2012.

Con tantos precedentes de expresidentes que lograron regresar, no resulta difícil comprender que esa posibilidad forma parte de la cultura política dominicana. Quienes conocen esta realidad suelen hacer los cálculos necesarios para impedir que un antiguo mandatario conserve abiertas las puertas para volver. No obstante, algunos han logrado esquivar esos impedimentos una y otra vez.

En el caso de Luis Abinader, según sus propios discursos, la iniciativa de colocarle un “candado” a la Constitución estuvo motivada por su intención de dejar un legado institucional y cerrar definitivamente el debate sobre la reelección.

Pero Abinader, al igual que Danilo, también tiene dentro de su partido sectores que podrían oponerse a una nueva candidatura. La corriente vinculada a Hipólito Mejía, concentrada ahora en promover la opción presidencial de Carolina Mejía, difícilmente favorecería una nueva postulación del actual mandatario.

Con el “candado”, Abinader ha querido despejar cualquier duda sobre la posibilidad de que esté tejiendo otra reelección.

En el PRM se conocen varios aspirantes a la candidatura presidencial desde el pasado proceso electoral. En esas circunstancias, resultaría muy complicado para Abinader intentar una nueva postulación sin provocar tensiones y una posible crisis dentro de su propio partido.

Por lo pronto, lo más inteligente y estratégico para Abinader es mantenerse fuera de la competencia por la candidatura presidencial. Sin embargo, si eventualmente se produce un tranque insuperable entre los demás aspirantes, algunos sectores podrían intentar presentarlo como “el salvador” o la figura capaz de preservar la unidad del PRM.

En determinados círculos políticos también se alimenta la especulación de que, en algún momento, pudiera producirse un entendimiento entre Danilo y Abinader para intentar levantar los impedimentos constitucionales que afectan a ambos.

No sería una operación sencilla. Un acuerdo político, por sí solo, no bastaría. La reforma de 2024 no solamente incorporó una disposición transitoria que prohíbe expresamente al presidente electo ese año volver a aspirar, sino que también reforzó las barreras para modificar las reglas de elección presidencial.

Sin embargo, así como sectores del PLD auspiciaron en 2019 la posibilidad de modificar la Constitución para habilitar a Danilo, tampoco puede descartarse que, en el futuro, algún sector del PRM intente promover una salida política para Abinader.

Eso es precisamente lo que ambos tienen en común: impulsaron modificaciones constitucionales para solucionar conflictos internos, transmitir confianza y cerrar las puertas a nuevas aspiraciones. Pero, al hacerlo, terminaron colocándose sus propios impedimentos.

Danilo y Abinader quisieron cerrar definitivamente la puerta de la reelección. La gran interrogante es si, cuando cambien las circunstancias políticas, sus partidos intentarán encontrar las llaves o si los candados que ellos mismos colocaron terminarán cerrándoles el paso para siempre.

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