El Alzheimer y las demencias amenazan la salud pública dominicana con más de 100,000 casos estimados
El Ministerio de Salud Pública advierte que el estigma y la falsa creencia de que la pérdida de memoria es normal retrasan la atención médica en el país
Redacción de Libertad Comunicacional
18 de julio de 2026 a las 08:01 a. m.Lectura de 6 min

Fotografía: Fuente externa
La enfermedad de Alzheimer representa entre el 60% y el 70% de los casos de demencia registrados a nivel global, consolidándose como una de las principales amenazas para la salud pública y la sostenibilidad de los sistemas de asistencia social. En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Cerebro, el Ministerio de Salud Pública de la República Dominicana, a través de su boletín epidemiológico correspondiente a la semana 26 de 2026, advirtió que se estima de manera preliminar que más de 100,000 dominicanos de 65 años o más viven con alguna variante de esta condición neurodegenerativa. La institución sanitaria estatal precisó que las demencias constituyen una de las causas primarias de discapacidad y dependencia en la población envejeciente, lo que genera una presión económica y emocional profunda sobre los presupuestos familiares y las estructuras formales de cuidado médico en el territorio nacional.
A nivel internacional, los registros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúan la población afectada en más de 57 millones de individuos, con proyecciones epidemiológicas que anticipan un incremento exponencial hasta alcanzar los 152 millones de pacientes para el año 2050, impulsado por la transición demográfica hacia el envejecimiento poblacional. Con respecto al contexto local, las autoridades aclararon que la estimación dominicana se desprende de un ejercicio ilustrativo basado en el estudio del grupo de investigación 10/66, el cual determinó una prevalencia de demencia del 11.7% dentro de una muestra urbana delimitada en Santo Domingo. Salud Pública matizó que dicho porcentaje no equivale a un censo nacional definitivo, pero adelantó que el Estado se encuentra a la espera de los resultados del estudio integral de envejecimiento y demencia del Caribe Americano (Cadas), cuyos datos epidemiológicos conclusivos aportarán la primera base estadística oficial de representatividad nacional para redefinir el presupuesto y las políticas públicas del sector sanitario.
Frente a este escenario, la comunidad médica insiste en que las intervenciones preventivas tempranas representan la estrategia más eficiente para mitigar el impacto de la enfermedad. El doctor Bryan Woodruff, neurólogo cognitivo de Mayo Clinic, precisó que existe una relación intrínseca entre las patologías cardiovasculares y el desgaste cerebral, debido a que muchos pacientes experimentan microinfartos y daños arteriales que merman el flujo de oxígeno al tejido nervioso. El especialista estadounidense puntualizó que "lo que es bueno para la salud en general también es bueno para el cerebro", argumentando que el control de la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol, el sobrepeso y el tabaquismo desde etapas adultas tempranas resulta crucial. Woodruff enfatizó que modificaciones estrictas en el estilo de vida, que incorporen una dieta mediterránea, higiene del sueño y ejercicio físico constante, pueden retrasar o prevenir hasta el 45% de las demencias. Asimismo, recomendó fomentar actividades de aprendizaje intelectual continuo para fortalecer la denominada reserva cognitiva, un mecanismo que, en palabras del neurólogo, "no significa que uno sea inmune, pero proporciona cierto margen de protección frente a un problema neurodegenerativo".
Por último, las autoridades locales de salud identificaron el subdiagnóstico crónico como uno de los principales obstáculos institucionales en el país. El informe del Ministerio de Salud Pública subraya que la normalización errónea del olvido como un rasgo inevitable de la vejez, sumada al estigma social y las barreras de acceso geográfico para obtener evaluaciones neurológicas fuera del Gran Santo Domingo y Santiago, provoca que la mayoría de los enfermos locales permanezcan invisibilizados para el sistema de seguridad social. Según los lineamientos compartidos por la OMS, esta brecha diagnóstica imperante en los países de ingresos bajos y medianos imposibilita la introducción oportuna de terapias farmacológicas y paliativas, dejando el abordaje definitivo de la crisis sujeto a los avances y la posterior divulgación científica del esperado estudio nacional Cadas.
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