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Alarma sanitaria en Venezuela: brigadas internacionales combaten brotes infecciosos en refugios tras los terremotos

El hacinamiento de 19,000 damnificados acelera los contagios respiratorios y estomacales dos semanas después de la tragedia.

Redacción de Libertad Comunicacional

Redacción de Libertad Comunicacional

12 de julio de 2026 a las 08:45 a. m.Lectura de 5 min

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Alarma sanitaria en Venezuela: brigadas internacionales combaten brotes infecciosos en refugios tras los terremotos

Fotografía: Hospitales de campaña de México, Estados Unidos, Brasil y España enfenta enfermedades provocadas por la tragedia. (AFP)

Dos semanas después del doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio, contingentes médicos de México, Estados Unidos, Brasil y España desplegaron hospitales de campaña para contener una inminente crisis sanitaria entre los damnificados. El reporte oficial de las autoridades locales y los organismos de socorro sitúa la cifra de víctimas en más de 4,300 muertos y 16,740 heridos, con el impacto concentrado principalmente en el estado costero de La Guaira y zonas de Caracas. Ante el colapso operativo de la infraestructura hospitalaria fija, como el hospital de Pariata, la respuesta médica internacional se trasladó a campamentos provisionales y albergues oficiales para mitigar brotes epidemiológicos derivados del hacinamiento y la precariedad.

La emergencia entró en una segunda fase crítica debido a las condiciones de vida de cerca de 19,000 personas que perdieron sus hogares y ahora conviven en carpas improvisadas en estadios, parques y plazas. De acuerdo con las declaraciones ofrecidas a agencias internacionales por Arelis Pérez, directora médica de la organización no gubernamental mexicana Medical Impact, los equipos en el terreno han "encontrado muchísimas enfermedades respiratorias dentro de los espacios (refugios), pues a la hora de convivir con otras familias, es muy fácil poder adquirir enfermedades respiratorias y gastrointestinales". Pérez detalló además que la población refugiada presenta cuadros generalizados de dolores musculares, cefaleas y trastornos psicosomáticos provocados por el impacto emocional de la catástrofe que derribó total o parcialmente unas 900 edificaciones en menos de un minuto.

Para dar respuesta a los heridos y evitar la propagación de infecciones, se estructuró una red médica temporal con equipamiento avanzado. El hospital móvil de la organización estadounidense Samaritan's Purse, ubicado en las cercanías del aeropuerto internacional de Maiquetía, cuenta con 56 camas, dos quirófanos y laboratorios de diagnóstico rápido. Paula Melo, directora médica de dicha instalación, explicó que el flujo de pacientes incluye ahora a "pacientes crónicos que por no tener sus medicamentos" sufren de "algún tipo de insuficiencia en su cuerpo por no haber podido acceder a un manejo de salud primario". En paralelo, la Misión de la Marina de Brasil instaló facilidades diagnósticas adicionales; según el comandante Leonel Marcano, la unidad cuenta con "un laboratorio con capacidad de exámenes clínicos y también algunas pruebas rápidas de epidemias y farmacia con muchos medicamentos".

Esta crisis sanitaria regional mantiene en alerta a las autoridades de salud del Caribe, incluyendo a la República Dominicana. El Ministerio de Salud Pública dominicano inició los preparativos logísticos para enviar una misión humanitaria que incluye personal médico especializado y un hospital móvil propio para sumarse a las labores de asistencia en el territorio venezolano. La iniciativa busca aliviar la presión asistencial en los 94 albergues oficiales habilitados, mientras los equipos internacionales implementan planes de vigilancia epidemiológica para estabilizar los focos de contagio y garantizar el suministro básico de fármacos esenciales en las zonas afectadas.

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