DE TROYA A CUBA: HISTORIAS DE ASEDIOS.
Ramón Tejeda Read
6 de julio de 2026 a las 05:13 p. m.Lectura de 4 min
En la historia de cercos y asedios destacan el de Troya, que la mitología griega calcula en diez años y que nos deja en herencia las páginas inolvidables de La Ilíada.
El de Numancia nos lo describe Cervantes en su Cerco de Numancia (1585). Ambas son historias de resistencia y tenacidad que asombran aún a la distancia de los siglos.
Pero la historia reciente de la humanidad registra casos de una tenacidad y heroismo que eclipsan a los mencionados. Piénsese, por ejemplo, en Viet Nam. No bien terminaba el dominio francés que se inició en 1859 y duró hasta 1954 casi cien años, incluidos veinte de dominio japonés cuando ya los vietnamitas estaban enfrentando la invasión estadounidense que duraría más de diez años de atrocidades sin nombre, hasta 1973. Casi ciento cincuenta años de lucha, derramando sangre a borbotones y demostrando un valor y una entereza dignos de un Homero para contarlos.
China, por su parte, padeció el Siglo de la Humillación y el pueblo palestino sufre ya casi un siglo de asedio criminal, con su gente lanzada a la emigración y el martirio de millones de personas.
Hoy nada parecido a aquellos combates cuerpo a cuerpo de los siglos de Troya, Roma y Numancia, sino pueblos enteros rociados con bombas desde aviones súper modernos y proyectiles guiados por la tecnología más avanzada. Ciudades arrasadas. La población encapsulada, rumbo a la aniquilación por hambre y enfermedades. Eso es Palestina. Un verdadero exterminio ante los ojos de una humanidad anestesiada con propaganda, espectáculo y mentiras de quienes dicen defender “la democracia” y los “valores” occidentales.
Cuba es otro caso. Resiste un cerco inclemente seis veces más largo que el de Troya y Numancia. Que es peor porque, seis décadas después, la narrativa que se impone y celebra en los medios dominantes es la de EEUU, el acosador. Que niega la guerra que ejecuta. Que achaca los reales o supuestos “fracasos” del modelo cubano a la “inviabilidad” del proyecto asumido en 1959, no al asedio y a la guerra implacable que le impone. Es como si castigáramos al pueblo de Numancia por su heroísmo y celebráramos la arrogancia y el abuso de Roma. Si es “inviable” el modelo cubano, ¿por qué lo cercas? ¿Por qué lo acosas? ¿No sería mejor dejarlo caer por su propio peso, pero en plena libertad?
En esos sesenta y seis años, sin embargo, Cuba ha producido y sigue produciendo científicos, artistas y deportistas en cantidad y calidad que asombran al mundo; ha producido ciencia y educación admirables. ¡Sólo para combatir el COVID-19 aportó cinco vacunas! ¿Es a eso a lo que teme Estados Unidos?
Dicen que Escipión tomó a unos cincuenta numantinos que se rindieron para presentarlos a Roma en la celebración de su victoria. Algunos se rinden. Y es comprensible. El sufrimiento no fue hecho para nadie. Pero la resistencia, el heroísmo y la tenacidad existen y suelen renovarse con cada nueva embestida demente de los agresores. Así son los pueblos cuando abrazan la libertad. Cuba, sin dudas, es uno de ellos.

