Estudiantes dominicanas convierten caña de azúcar y melaza en plástico biodegradable
El bioplástico, elaborado a partir de residuos agroindustriales, podría degradarse en meses frente a los siglos que tarda el plástico convencional
Redacción de Libertad Comunicacional
1 de agosto de 2026 a las 06:50 a. m.Lectura de 5 min

Fotografía: Evony Duvergé Cedeño y Laura Michelle Cairo, estudiantes de Biotecnología del Intec . (STEVEN CURIEL)
Un grupo de jóvenes biotecnólogas dominicanas desarrolla un plástico biodegradable a partir de residuos agroindustriales como el bagazo de caña, la melaza y las cáscaras de frutas, con el objetivo de ofrecer una alternativa a los plásticos derivados del petróleo que hoy predominan en el consumo cotidiano del país.
El proyecto, llamado Plaxa Dominicana, fue creado por Evony Duvergé Cedeño y Laura Michelle Cairo, ambas de 21 años y estudiantes de Biotecnología en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), junto a su compañera Alexa Seguié Marcelino. Según explicó Duvergé, la propuesta surgió de una inquietud personal frente al uso masivo de plásticos desechables, combinada con el contexto legal que limita ese tipo de materiales en el país.

"Buscamos una alternativa a lo que serían los plásticos de un solo uso", señaló Duvergé, quien agregó que el equipo priorizó un proyecto ejecutable con materia prima disponible localmente.
El proceso propuesto por Plaxa Dominicana consiste en fermentar los azúcares presentes en los residuos agroindustriales para producir ácido láctico, compuesto base del ácido poliláctico (PLA), un polímero de origen natural utilizado en la fabricación de bioplásticos. La materia prima se somete a un pretratamiento y luego pasa por un reactor biológico, donde microorganismos generan el ácido láctico que posteriormente se purifica para dar forma al material final.
Las creadoras identificaron la provincia La Altagracia como punto estratégico para el desarrollo del proyecto, debido a su alta producción cañera, que garantizaría un suministro constante de bagazo y melaza, subproductos actualmente de bajo valor agregado.
Entre las ventajas del material destaca su capacidad de degradación: mientras los plásticos convencionales pueden tardar entre 500 y 700 años en descomponerse, el bioplástico propuesto se degradaría en aproximadamente dos meses bajo condiciones controladas y en alrededor de dos años en ambientes naturales. El equipo indicó que el material podría emplearse en envases para bebidas frías y calientes, empaques tipo foam y fundas de supermercado.
El proyecto se encuentra todavía en fase conceptual, aunque sus creadoras ya realizaron estimaciones preliminares de costos, que según indicaron no diferirían de forma significativa respecto al plástico tradicional una vez se consideren las regulaciones que encarecen su uso y los beneficios ambientales asociados. Para avanzar, buscan alianzas con industrias agroalimentarias que aporten residuos y con empresas plastificadoras capaces de moldear el material.
Plaxa Dominicana obtuvo el primer lugar en la categoría "Idea Conceptual" del concurso República de Ideas, iniciativa impulsada por el Gobierno dominicano, el Consejo Nacional de Competitividad y Bloomberg Philanthropies dentro de la estrategia Meta RD 2036. El reconocimiento incluyó un premio de 25,000 dólares, que el equipo planea destinar a investigación, validación técnica y estructuración de un modelo de negocio escalable.
De concretarse las alianzas industriales necesarias, el siguiente paso para Plaxa Dominicana será salir de la fase conceptual y avanzar hacia pruebas piloto que permitan medir la viabilidad del bioplástico a mayor escala.



