Estados Unidos e Irán sellan acuerdo de paz para reabrir el estrecho de Ormuz y frenar la crisis energética
Mientras Pakistán anticipa una firma electrónica inminente, Trump advierte que el Ejército estadounidense destruirá las reservas nucleares iraníes tras la pausa de las hostilidades.
Redacción de Libertad Comunicacional
14 de junio de 2026 a las 06:18 p. m.Lectura de 5 min

Fotografía: El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif. (FUENTE EXTERNA)
Este fin de semana, las administraciones de Estados Unidos e Irán concretaron un acuerdo de paz destinado a clausurar las hostilidades militares desatadas a finales de febrero en el Medio Oriente, permitiendo así la reapertura del estrecho de Ormuz. La confirmación del pacto fue emitida por el presidente estadounidense, Donald Trump, mediante un comunicado en su red social Truth, donde precisó que el entendimiento busca restaurar de manera inmediata el libre tránsito comercial en esta ruta clave, la cual permanecía bloqueada por los enfrentamientos entre las fuerzas de Washington, Teherán y Tel Aviv.
El proceso diplomático para silenciar las armas se cristalizará mediante un formato a distancia. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, en su rol de mediador principal del conflicto, aseveró públicamente que las delegaciones ya aprobaron un documento vinculante y que el cese al fuego será refrendado a través de una firma electrónica inminente. De acuerdo con el funcionario paquistaní, esta rúbrica habilitará el inicio de mesas de trabajo técnico en Ginebra a lo largo de la presente semana. No obstante, desde Teherán, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baghaei, solicitó prudencia sobre los plazos operativos; en declaraciones a la prensa local, el diplomático aclaró que el tratado no se oficializará de forma inmediata este domingo, aunque confía en su consolidación en los próximos días.
El eje central del consenso es la reactivación operativa del estrecho de Ormuz, un canal estratégico por donde fluye aproximadamente la quinta parte del comercio global de hidrocarburos. Los términos preliminares del armisticio establecen que, al confirmarse el cese de las operaciones ofensivas, una fuerza de tarea internacional bajo el respaldo del G7 con la participación activa de Francia y el Reino Unido asumirá las labores de desminado en las aguas del golfo. Para la República Dominicana, nación estructuralmente dependiente de la importación de derivados del petróleo, el éxito de este operativo marítimo representa un respiro macroeconómico vital. La reapertura y la consecuente normalización en el suministro de crudo anticipan una estabilización en los precios internacionales de los combustibles y una rebaja en las tarifas de los fletes, factores que ayudarían a contener el impacto inflacionario y los costos de transporte que han golpeado la economía dominicana desde el inicio de las operaciones militares.
A pesar de los avances en materia comercial y de navegación, el fin de la guerra no disuelve las fricciones históricas vinculadas al programa nuclear iraní. En sus declaraciones recientes, el presidente Trump lanzó una advertencia directa, señalando que las Fuerzas Armadas estadounidenses movilizarán bombarderos estratégicos B-2 para recuperar y destruir los depósitos de uranio enriquecido de Irán en cuanto se apacigüe la zona, reiterando que su gobierno no tolerará el desarrollo de un arsenal atómico bajo ninguna circunstancia. Frente a esta postura, la delegación negociadora de la República Islámica mantiene sobre la mesa exigencias estrictas para sostener la paz a largo plazo: Teherán reclama el reconocimiento pleno de su soberanía en la administración del paso marítimo, exige el pago de compensaciones económicas por los severos daños a su infraestructura causados por los bombardeos y demanda el acceso inmediato a los activos financieros estatales que permanecen congelados por el régimen de sanciones de Occidente.




