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Del diagnóstico temprano a la prevención: así cambia la lucha contra el cáncer de mama

La radiooncóloga Lourdes Marmolejos aclara que la mamografía y el diagnóstico precoz siguen siendo imprescindibles

Redacción de Libertad Comunicacional

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Editor jefe: Domingo Batista

29 de septiembre de 2026 a las 11:28 a. m.Lectura de 5 min

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Del diagnóstico temprano a la prevención: así cambia la lucha contra el cáncer de mama

La prevención del cáncer de mama avanza hacia un modelo que busca anticiparse al tumor mediante el análisis genético y molecular del riesgo, el uso de medicamentos preventivos y herramientas predictivas con inteligencia artificial, según explicó la radiooncóloga Lourdes Marmolejos, del Centro de Radioterapia Integral Radonic, en declaraciones recogidas por Diario Libre este 29 de septiembre.

Marmolejos precisó que el cambio no sustituye a la mamografía ni al diagnóstico precoz, que siguen siendo imprescindibles, sino que los integra en una estrategia más amplia que empieza mucho antes. La especialista plantea entender la enfermedad como una "trayectoria de riesgo" que se puede modelar, vigilar y, cuando es posible, interrumpir antes de que se manifieste clínicamente.

Para estimar ese riesgo existen herramientas como los modelos de Gail, Tyrer-Cuzick y Boadicea, que combinan antecedentes familiares, densidad mamográfica, factores reproductivos y puntuaciones de riesgo genómico. Según la doctora, permiten calcular el riesgo acumulado de una mujer a lo largo de su vida y pasar de la clasificación en grupos amplios de bajo o alto riesgo a una valoración individual.

La quimioprevención es otro de los pilares. De acuerdo con Marmolejos, medicamentos como el tamoxifeno y el raloxifeno, junto con los inhibidores de aromatasa anastrozol y exemestano, han demostrado reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad en determinadas mujeres. En portadoras de mutaciones genéticas de alta penetrancia, la especialista mencionó la cirugía de reducción de riesgo, como la mastectomía y la extirpación profiláctica de ovarios y trompas, que puede disminuir el riesgo de forma significativa. En esos casos, la vigilancia puede incluir una resonancia magnética anual de las mamas, además de la mamografía.

El enfoque también influye en el tratamiento. Marmolejos citó los ensayos Lumina y PRIME II, que estudiaron la posibilidad de omitir la radioterapia en mujeres mayores con ciertos tumores de bajo riesgo biológico sin comprometer la supervivencia global. Recordó que, tras una cirugía conservadora, la radioterapia se aplicó durante mucho tiempo de forma casi universal, guiada sobre todo por el estadio y la edad, y que conocer la biología del tumor permite seleccionar con más precisión a las pacientes que se benefician.

La especialista señaló además el interés creciente en el microambiente mamario y en las lesiones precursoras, como la hiperplasia atípica y el carcinoma ductal in situ, así como en herramientas en desarrollo, entre ellas la biopsia líquida y el análisis del ADN tumoral circulante, que buscan detectar señales moleculares antes de que haya un hallazgo en imágenes.

Marmolejos advirtió que el modelo exigirá a los sistemas de salud reforzar la consejería genética, el acceso a pruebas genéticas y la vigilancia intensificada de las pacientes de mayor riesgo. También planteó la necesidad de atender el componente psicosocial y ético, por la ansiedad que puede causar saber que se tiene un riesgo elevado antes de enfermar.

El debate tiene relevancia para República Dominicana. La Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (SISALRIL) reportó que en 2024 el Seguro Familiar de Salud registró 11,720 personas diagnosticadas con cáncer de mama, y que seis de cada diez mujeres recibieron el diagnóstico en etapa avanzada. Con octubre, Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, a pocos días, el reto sigue siendo que el diagnóstico oportuno llegue a todas, mientras el país discute cómo incorporar estas nuevas herramientas.