El James Webb detecta una posible “estrella de agujero negro” que podría explicar un misterio del universo temprano
Los astrónomos estudian objetos compactos y rojizos que podrían ser agujeros negros en rápido crecimiento, rodeados por enormes cantidades de gas.
Redacción de Libertad Comunicacional
14 de agosto de 2026 a las 03:18 p. m.Lectura de 5 min

Fotografía: BBC
El telescopio espacial James Webb ha proporcionado nuevas evidencias sobre una de las incógnitas que más ha intrigado a los astrónomos desde el inicio de sus observaciones: la naturaleza de los llamados “little red dots”, pequeños objetos rojizos detectados en el universo temprano que podrían estar relacionados con el crecimiento acelerado de agujeros negros supermasivos.
La investigación más reciente apunta hacia un escenario conocido como “black hole star” o “estrella de agujero negro”, una denominación que puede resultar engañosa porque no describe una estrella convencional. El concepto se refiere a un agujero negro que está creciendo rápidamente y permanece envuelto por una capa extremadamente densa de gas.
En junio, NASA informó que el análisis espectroscópico del objeto GLIMPSE-17775, observado por Webb detrás del cúmulo de galaxias Abell S1063, aportó más de 40 líneas espectrales. Varias de ellas ofrecieron indicios independientes compatibles con un agujero negro supermasivo rodeado por un capullo de gas caliente y denso.
Ese entorno gaseoso es fundamental para entender por qué estos objetos pueden parecer pequeños puntos rojizos. La materia que cae hacia el agujero negro libera enormes cantidades de energía, mientras el gas que lo rodea modifica la luz que escapa del sistema y produce características que pueden recordar a una atmósfera estelar.
La hipótesis ha ganado fuerza a medida que los investigadores han acumulado observaciones de los “little red dots”. NASA y la Agencia Espacial Europea han señalado que diferentes evidencias espectroscópicas respaldan la posibilidad de que buena parte de estos objetos sean agujeros negros supermasivos jóvenes ocultos dentro de envolturas gaseosas.
Ahora, una investigación publicada en Nature ha añadido una pieza relevante al rompecabezas. Los astrónomos identificaron MoM-BH-1*, descrito como la estrella de agujero negro más distante detectada hasta ahora. El objeto existía menos de 660 millones de años después del Big Bang, cuando el universo se encontraba todavía en una etapa extremadamente temprana de su evolución.
El descubrimiento es importante porque los astrónomos todavía buscan explicar cómo pudieron formarse agujeros negros con masas equivalentes a millones o incluso miles de millones de soles en una época tan temprana. Los modelos tradicionales enfrentan dificultades para explicar ese crecimiento en tan poco tiempo.
Una posibilidad es que estos objetos representen una etapa inicial en la evolución de los agujeros negros supermasivos. Bajo este escenario, un agujero negro envuelto en gas podría crecer rápidamente y, posteriormente, evolucionar hacia estructuras más familiares, como los núcleos activos de las galaxias.
Los “little red dots” fueron detectados por Webb desde los primeros años de operaciones del telescopio y se han convertido en uno de los grandes enigmas de la astronomía moderna. Investigaciones anteriores ya habían planteado que podían estar relacionados con agujeros negros jóvenes rodeados de gas ionizado.
La importancia del nuevo hallazgo, por tanto, no está solamente en haber encontrado un objeto extraño, sino en que podría ofrecer una explicación para una etapa fundamental de la historia cósmica: cómo los agujeros negros crecieron hasta convertirse en los gigantes que hoy se encuentran en el centro de muchas galaxias.
Los científicos todavía estudian si todos los “little red dots” responden al mismo mecanismo. Sin embargo, la acumulación de observaciones del James Webb está convirtiendo la hipótesis de las “estrellas de agujero negro” en una de las explicaciones más relevantes para comprender estos objetos del universo temprano.


