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El mercado de aislantes térmicos y techos impermeables crece un 20% anual en la República Dominicana

La búsqueda de eficiencia energética y la corrección de filtraciones estructurales impulsan una industria que ya dinamiza la contratación de mano de obra técnica.

Redacción de Libertad Comunicacional

Redacción de Libertad Comunicacional

15 de junio de 2026 a las 07:26 a. m.Lectura de 5 min

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El mercado de aislantes térmicos y techos impermeables crece un 20% anual en la República Dominicana

Fotografía: (DIARIO LIBRE/ LUDUIS TAPIA)

El sector de la construcción en la República Dominicana experimenta un notable giro estratégico impulsado por el auge de la impermeabilización y el aislamiento térmico en edificaciones públicas y privadas. Durante el primer semestre de 2026, la demanda de estos servicios especializados registró un incremento sostenido de entre un 15% y un 20% anual, una tendencia motivada de forma directa por el recrudecimiento de las olas de calor urbano y las recurrentes fallas de diseño estructural que históricamente afectan a los techos y azoteas del país. Esta dinámica no solo busca frenar el deterioro físico de los inmuebles, sino también responder a la necesidad urgente de reducir los altos costos de consumo eléctrico derivados del uso intensivo de sistemas de climatización.

De acuerdo con un levantamiento técnico realizado por la Asociación de Proveedores de Materiales de Construcción (Apromecom), los proyectos destinados al sellado y protección de superficies han ganado un terreno prioritario tanto en las remodelaciones residenciales de los grandes centros urbanos como en los programas estatales de mantenimiento de infraestructuras básicas. En Santo Domingo y Santiago, por ejemplo, los contratistas reportan que ocho de cada diez intervenciones en techos ya no se limitan a la simple corrección de filtraciones de agua, sino que incorporan capas de aislamiento reflectivo destinadas a disminuir la absorción calórica de las losas de hormigón.

Esta evolución del mercado responde a factores climáticos y a prácticas constructivas deficientes arraigadas en el territorio dominicano. Las constructoras locales enfrentan el reto de corregir pendientes mal ejecutadas en los techos y la ausencia de desagües pluviales adecuados en obras antiguas, problemas que aceleran el estancamiento del agua y destruyen las estructuras internas. Al combinarse con temperaturas promedio que superan de manera frecuente los 33 grados Celsius, los materiales tradicionales ceden con rapidez, lo que obliga a propietarios e instituciones a migrar hacia tecnologías de mayor durabilidad, como las membranas asfálticas modificadas y los revestimientos elastoméricos de alta reflectividad solar.

El impacto de este crecimiento se evidencia con fuerza en el ámbito de la infraestructura escolar pública. El Ministerio de Educación de la República Dominicana (Minerd) intensificó los remozamientos orientados a la impermeabilización de planteles educativos antes del inicio del ciclo lectivo, identificando que las filtraciones y el calor extremo dentro de las aulas afectan de forma directa el rendimiento académico y la salud de los estudiantes. En paralelo, el sector privado residencial lidera las contrataciones de estos servicios para mitigar el impacto en la factura eléctrica, dado que un techo correctamente aislado puede reducir la temperatura interna de una vivienda hasta en cinco grados, disminuyendo la dependencia del aire acondicionado.

Esta transformación del mercado ha generado, a su vez, una dinamización en el mercado laboral técnico y un cambio en los hábitos de consumo de materiales. La proliferación de empresas dedicadas de manera exclusiva al diagnóstico de humedades y aislamiento térmico ha elevado la demanda de mano de obra capacitada en la aplicación de productos químicos complejos, un renglón que anteriormente se manejaba de forma informal por trabajadores de la construcción general. De cara al resto del año, los importadores y distribuidores de insumos prevén que la tendencia se mantenga al alza, consolidando a la impermeabilización no como un gasto correctivo opcional, sino como una inversión estándar e indispensable en la planificación de cualquier obra en el Caribe.

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