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China advierte que defenderá sus intereses ante las nuevas sanciones de EE. UU. contra Irán

China sostiene que sus relaciones comerciales con Teherán se desarrollan dentro del derecho internacional y no deben ser objeto de interferencias.

Redacción de Libertad Comunicacional

Redacción de Libertad Comunicacional

25 de agosto de 2026 a las 09:57 a. m.Lectura de 4 min

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China advierte que defenderá sus intereses ante las nuevas sanciones de EE. UU. contra Irán

Fotografía: Fuente externa

China aseguró que defenderá sus intereses frente a la nueva ofensiva de sanciones anunciada por Estados Unidos contra Irán y contra entidades vinculadas al comercio con la República Islámica.

La advertencia fue formulada por el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, quien sostuvo que la cooperación entre Pekín y Teherán se desarrolla dentro del marco del derecho internacional y, por tanto, no debe ser objeto de interferencias externas.

La reacción se produce después de que Estados Unidos anunciara una nueva estrategia de presión económica contra Irán, denominada “Paria Económico”, con la que Washington busca bloquear las fuentes de ingresos del Gobierno iraní y aumentar el aislamiento financiero y comercial de Teherán.

Las medidas estadounidenses incluyen sanciones contra entidades, personas y embarcaciones relacionadas con actividades económicas iraníes, al tiempo que Washington ha planteado la posibilidad de imponer sanciones secundarias a terceros países que mantengan determinados vínculos comerciales con Irán.

China, uno de los principales socios económicos de Teherán y un importante comprador de petróleo iraní, queda directamente expuesta a una eventual ampliación de esas medidas.

Lin afirmó que Pekín se opone a las sanciones unilaterales que no cuenten con una base en el derecho internacional o con la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El portavoz chino advirtió que las sanciones y la política de máxima presión no contribuyen a resolver los conflictos. Por el contrario, sostuvo que ese tipo de medidas puede aumentar las tensiones, generar riesgos para otros países y afectar la estabilidad económica y financiera mundial.

Pekín ha insistido en que la prioridad debe ser reducir la escalada y retomar el camino del diálogo y la negociación política para buscar una solución al conflicto.

La posición china adquiere especial relevancia debido a la importancia de sus relaciones comerciales y energéticas con Irán. Una mayor presión estadounidense sobre esas actividades podría abrir un nuevo frente de fricción entre las dos mayores potencias económicas del mundo.

Washington ha pedido a otros gobiernos sumarse a su campaña económica contra Teherán. Sin embargo, Pekín ha dejado claro que no considera que las amenazas de sanciones sean una vía adecuada para resolver la crisis.

La declaración china también deja abierta la posibilidad de medidas de respuesta si empresas o intereses del país resultan afectados por la ampliación de las sanciones estadounidenses.

De esta manera, la ofensiva económica contra Irán amenaza con extender las consecuencias del conflicto más allá de Medio Oriente y convertir las relaciones entre Estados Unidos y China en otro de los escenarios de tensión derivados de la crisis.