Los libros usados resisten la era digital y siguen siendo la opción de ahorro para miles de familias

El sistema de "cambiazo" permite a los padres renovar los textos escolares de sus hijos pagando solo la diferencia de precio.

Redacción de Libertad Comunicacional

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9 de agosto de 2026 a las 12:21 a. m.Lectura de 4 min

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Los libros usados resisten la era digital y siguen siendo la opción de ahorro para miles de familias

Fotografía: Vendedor de Libros, (Fuente externa)

En pleno auge de los recursos digitales, los libros usados siguen siendo un salvavidas para el bolsillo de miles de familias dominicanas, especialmente en el Paseo de la Lectura, la zona de la avenida Duarte, en el Distrito Nacional, organizada por el Ayuntamiento en torno al parque Enriquillo, donde decenas de libreros concentran la venta de textos escolares, universitarios y obras literarias de segunda mano.

Bolívar Viola, propietario de Librería Viola, explica que buena parte de su inventario proviene de los propios padres, que al terminar el año escolar venden los libros que sus hijos ya no usarán. Según las condiciones del ejemplar, la librería lo compra directamente o lo recibe mediante el llamado "cambiazo": el padre entrega el libro del grado anterior y paga solo la diferencia para llevarse el del siguiente nivel. "Te cobro 300 o 350 pesos por el cambio", explica Viola, frente a un libro de matemáticas de sexto grado cuyo precio nuevo ronda los 2,295 pesos, pero que usado puede conseguirse por 800 o 900 pesos.

La diferencia se nota especialmente cuando se suma toda la lista escolar: una lista completa de unos once libros puede costar hasta 20,000 pesos si se compra nueva, mientras que en usado el gasto puede bajar a unos 4,000 pesos. El ahorro no se limita a los textos de colegio. José Veras, padre de tres niños, compra regularmente cuentos de segunda mano para sus hijos: "es un alivio para mi bolsillo", cuenta, y explica que así puede comprarles más libros sin pagar el precio de uno nuevo, que ronda los 1,500 pesos frente a los 200 o 300 que paga en el Paseo.

Víctor Orlando, quien visitó el lugar por primera vez este año, encontró una diferencia notable frente a comprar directamente en el colegio de su hijo: "me ahorré mucho y pienso seguir comprándolos aquí", relata, tras pagar 2,500 pesos por textos que en el centro educativo costaban 12,000. Jordania Burgos, que acude cada año a comprar los libros de sus tres hijos, calcula un ahorro similar: "uno puede ahorrarse como 20,000 pesos", afirma, en comparación con adquirirlos en librerías convencionales.

El negocio, sin embargo, no está exento de retos. Bolívar Viola señala que cada cuatro años las editoriales actualizan sus ediciones, lo que obliga a los comerciantes a dejar de comprar ejemplares de versiones anteriores para no quedarse con textos que los centros educativos ya no solicitarán. Cuando un libro pierde demanda comercial, algunos vendedores optan por entregarlo como material reciclable o donarlo a iglesias y colegios para estudiantes de escasos recursos. Rafael Disla, propietario de Librería El Alumno, explica que la venta de obras literarias, textos universitarios y diccionarios usados le permite mantener activo su negocio durante todo el año, más allá de la temporada escolar.

Así, mientras las plataformas digitales amplían el acceso a contenidos educativos, los libros físicos de segunda mano siguen pasando de una familia a otra en las calles de Santo Domingo, sosteniendo un mercado que combina cultura, ahorro y economía popular.

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