Trump intensifica la guerra económica contra Irán y amenaza a quienes lo apoyen
El presidente estadounidense advirtió sobre consecuencias económicas contra países y entidades que ayuden a Teherán, en medio de la crisis por el estrecho de Ormuz.
Redacción de Libertad Comunicacional
20 de agosto de 2026 a las 08:39 a. m.Lectura de 4 min

Fotografía: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (EFE/EPA/SAMUEL CORUM / POOL.)
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles una nueva escalada de presión económica contra Irán y advirtió que los países que proporcionen ayuda a Teherán podrían enfrentar consecuencias por parte de Washington.
La advertencia representa un endurecimiento de la estrategia estadounidense en medio del prolongado conflicto entre ambos países y de las dificultades para restablecer una vía de negociación que permita reducir la tensión en Oriente Medio.
Trump señaló que su administración prepara una ofensiva económica de gran alcance contra la República Islámica. Aunque el mandatario no detalló públicamente todas las medidas concretas que serían aplicadas, su mensaje apunta a ampliar la presión más allá del territorio iraní y alcanzar a terceros países, empresas o redes que mantengan vínculos económicos con Teherán.
La estrategia podría tener implicaciones especialmente sensibles para los principales socios comerciales de Irán y para los mecanismos utilizados por el país para mantener sus exportaciones, operaciones financieras y abastecimiento de productos en medio de las sanciones internacionales.
El anuncio se produce en un momento de elevada tensión en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica para el comercio mundial de petróleo. Las hostilidades y las restricciones al tránsito marítimo han provocado preocupación en los mercados energéticos y han contribuido a la volatilidad de los precios internacionales del crudo.
La presión sobre Irán también ha aumentado en el plano regional. Emiratos Árabes Unidos suspendió recientemente el comercio y las transacciones financieras con Irán después de nuevos incidentes con misiles atribuidos por Abu Dabi a Teherán, acusación que las autoridades iraníes han rechazado. La medida supone un golpe adicional para las conexiones comerciales iraníes en la región.
La nueva ofensiva estadounidense llega después de meses de enfrentamientos militares, intentos de negociación y sucesivos desacuerdos sobre las condiciones para reducir el conflicto. En junio se anunció un entendimiento para avanzar hacia un acuerdo, pero la posterior reanudación de las hostilidades profundizó la crisis.
Para la economía internacional, una mayor presión sobre Irán plantea riesgos adicionales para el suministro energético y el comercio marítimo. El efecto resulta particularmente relevante para países importadores de petróleo, entre ellos la República Dominicana, cuya economía ha sentido el impacto del encarecimiento de los combustibles durante la crisis regional. El Banco Central dominicano había advertido previamente que el conflicto podía incrementar de manera significativa la factura petrolera del país.
Mientras Washington apuesta por aumentar el aislamiento económico de Teherán, Irán mantiene su rechazo a lo que considera una política de coerción. La evolución de esta nueva etapa dependerá ahora de las medidas específicas que adopte Estados Unidos y de la respuesta de los países que mantienen relaciones comerciales con la nación iraní.


