Gallup y ACD Media ratifican el 50% de aprobación presidencial frente a reformas postergadas
El respaldo ciudadano al jefe de Estado contrasta con la baja valoración de su gabinete ministerial y la creciente dependencia del crédito y del arbitraje del Banco Central.
Redacción
2 de junio de 2026 a las 06:30 a. m.Lectura de 3 min

Fotografía: Fuente externa
Los recientes estudios de opinión pública presentados por firmas como Gallup (para Diario Libre y RCC Media) y ACD Media confirman que el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, mantiene sus niveles de aprobación firmemente instalados sobre la franja simbólica del 50%. Este posicionamiento consolida al mandatario como uno de los líderes mejor valorados de la región según Latinobarómetro, exhibiendo una estabilidad política atípica que parece resistir las tensiones del actual panorama económico y las deficiencias de la administración pública local.
El análisis de estos datos revela una marcada desconexión psicológica entre la figura presidencial y la ejecutoria de su propio gobierno. Mientras la mayoría de los ministros muestran un bajo capital político y escasa capacidad de comunicación, la fortaleza del mandatario descansa en una percepción de moderación y normalidad institucional. Para sostener este capital, el Ejecutivo ha recurrido de forma sistemática a la flexibilización o retroceso ante presiones sociales y protestas como ocurrió en el caso del proyecto minero GoldQuest priorizando la estabilidad política inmediata por encima de las políticas de inversión a largo plazo.
Esta estrategia de preservación política convive con marcadas contradicciones fiscales y vulnerabilidades de fondo. A pesar de mantener un discurso oficial de austeridad presupuestaria y haber postergado reformas estructurales profundas como la fiscal, el Gobierno ha viabilizado partidas multimillonarias para transferencias de subsidios directos y asistencia social, orientadas a mitigar la sensibilidad popular. En este escenario, la estabilidad macroeconómica del país continúa delegada en las decisiones de política monetaria del Banco Central, mediante la gestión de los tipos de interés y la contención de la presión cambiaria en el mercado de divisas.




