Crisis alimentaria en Afganistán: 3.7 millones de niños con desnutrición aguda y solo 22% de la ayuda financiada
El conflicto con Pakistán y los desastres climáticos agravan una crisis que ya afecta a casi 14 millones de afganos, según el PMA
Redacción de Libertad Comunicacional
25 de agosto de 2026 a las 09:35 a. m.Lectura de 5 min

Fotografía: (SHUTTERSTOCK)
Un millón de niños que padecen desnutrición aguda severa en Afganistán se encuentran en peligro de muerte si no reciben tratamiento a tiempo, alertó este martes en Ginebra Unicef, la agencia de Naciones Unidas para la infancia, a través de su representante en el país, Tajudeen Oyewale, quien habló desde Kabul ante la prensa. Según explicó, del total de 3.7 millones de menores que sufren desnutrición aguda en el país, un millón presenta la forma severa, la más peligrosa. "Sin tratamiento, y si no podemos intervenir rápidamente, ese millón de niños corre el riesgo de morir", advirtió.
La crisis se enmarca en un deterioro más amplio de la seguridad alimentaria afgana. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que casi 14 millones de personas atraviesan hambre aguda en un país de más de 45 millones de habitantes, y a comienzos de agosto la organización ya había señalado que la desnutrición aguda infantil alcanzaba niveles críticos este año. Una alerta emitida ese mismo mes por el Grupo Temático de Nutrición de Afganistán, respaldada por la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), había proyectado unos 942,000 casos severos entre los 3.7 millones de menores en riesgo, una cifra cercana al millón que hoy confirma Unicef.
Los más pequeños concentran el mayor peligro. Oyewale precisó que los niños menores de dos años representan más del 80% de los casos de desnutrición aguda grave registrados en todo el país, y que los cuadros severos acompañados de complicaciones médicas han aumentado en más de un tercio durante este año. Desde enero, más de medio millón de menores han sido ingresados en centros de salud por emaciación, una forma de desnutrición que se manifiesta en la pérdida extrema de peso corporal. El representante de Unicef añadió que las madres con desnutrición severa dan a luz a bebés de bajo peso, cuya tasa de supervivencia es reducida debido a la falta de cuidados intensivos neonatales en el país.
Varios factores han convergido para agravar el panorama. Afganistán arrastra crisis alimentarias recurrentes desde hace décadas, agudizadas tras los terremotos del año pasado y varios desastres climáticos registrados en 2026. A ello se suma el retorno masivo de migrantes afganos desde Irán y Pakistán, que ha añadido presión sobre los servicios locales. El conflicto con Pakistán resultó particularmente disruptivo: el cierre casi total de la frontera terrestre entre ambos países desde octubre de 2025 interrumpió gravemente las rutas logísticas para la entrega de ayuda humanitaria, según explicó en mayo a la agencia AFP el subdirector ejecutivo del PMA, Carl Skau. A mediados de agosto, sin embargo, la ONU reportó el ingreso a Afganistán, a través de territorio paquistaní, de más de 700 camiones cargados con alimentos y suministros esenciales.
El obstáculo de fondo sigue siendo financiero. El programa de nutrición de Unicef en Afganistán requiere aproximadamente 180 millones de dólares para este año, pero hasta la fecha solo ha recibido el 22% de esos recursos. La brecha de financiamiento no es exclusiva de Unicef: reportes previos de OCHA indican que la respuesta humanitaria completa para el país, valorada en cerca de 1,700 millones de dólares, tampoco supera el 26% de cobertura, lo que ha forzado el cierre de centros de salud y la reducción de programas de prevención justo cuando la temporada de mayor incidencia de la desnutrición, entre julio y septiembre, apenas comienza. Mientras persista ese déficit, advierten las agencias de la ONU, miles de familias afganas seguirán sin acceso a los tratamientos que podrían salvar la vida de sus hijos.


