EE. UU. ataca objetivos iraníes en el estrecho de Ormuz y eleva la tensión regional
Washington afirma que destruyó dos plataformas en la isla de Larak que representaban una amenaza para la navegación comercial.
Redacción de Libertad Comunicacional
Editor jefe: Domingo Batista
31 de agosto de 2026 a las 06:54 a. m.Lectura de 5 min

Fotografía: Un ataque reciente de Estados Unidos a una zona iraní.
Estados Unidos realizó un ataque de precisión contra dos plataformas militares iraníes en la isla de Larak, ubicada en las proximidades del estratégico estrecho de Ormuz, en la primera acción militar directa de Washington contra Teherán en aproximadamente un mes.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que las fuerzas iraníes se preparaban para utilizar las plataformas con el objetivo de lanzar cohetes cargados con minas navales hacia el estrecho, una zona fundamental para el transporte internacional de energía.
Según la versión estadounidense, la operación buscó eliminar una amenaza considerada inminente para los barcos civiles, el transporte marítimo comercial y el flujo internacional de mercancías. El ataque fue ejecutado con drones, de acuerdo con un funcionario estadounidense citado por medios internacionales.
La acción representa una nueva escalada en un conflicto que lleva más de seis meses y que en las últimas semanas había entrado en una etapa de menor actividad militar directa, mientras Washington aumentaba la presión económica sobre Teherán.
La respuesta iraní no tardó en producirse. La Guardia Revolucionaria Islámica afirmó que había atacado instalaciones militares estadounidenses en Jordania, en represalia por la operación contra Larak. Las autoridades jordanas informaron posteriormente que sus defensas interceptaron y destruyeron ocho misiles que ingresaron en su espacio aéreo.
La Guardia Revolucionaria también presentó el ataque estadounidense como una agresión y advirtió que habría represalias. Las versiones de Washington y Teherán difieren sobre las circunstancias de la confrontación y sus consecuencias.
El episodio vuelve a colocar al estrecho de Ormuz en el centro de la crisis. La vía marítima es una de las principales rutas energéticas del planeta y, antes de la guerra, por ella transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas natural licuado comercializados globalmente.
La posibilidad de nuevas minas navales genera preocupación debido al impacto que tendría sobre la navegación internacional. Estados Unidos había anunciado previamente que sus fuerzas habían completado operaciones de desminado en determinadas rutas del estrecho.
El nuevo enfrentamiento también tuvo consecuencias inmediatas en los mercados. El precio del petróleo Brent llegó a superar los 91 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate se situó por encima de los 86 dólares, ante el temor de que una nueva escalada afecte todavía más el suministro mundial de energía.
La confrontación ocurre además mientras Estados Unidos mantiene una estrategia de presión económica contra Irán. Washington anunció recientemente nuevas sanciones secundarias dirigidas contra personas, empresas y embarcaciones vinculadas, según las autoridades estadounidenses, con los ingresos petroleros iraníes, la adquisición de armas y otras actividades relacionadas con el conflicto.
Teherán, por su parte, sostiene que no cederá ante las sanciones estadounidenses y mantiene condiciones para una eventual reapertura del estrecho. Entre esas exigencias figura el fin de la guerra y el levantamiento de las medidas económicas que afectan al país.
El intercambio de ataques devuelve así el componente militar al centro de una crisis que también tiene importantes consecuencias económicas. La incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz mantiene bajo presión al mercado energético y aumenta el riesgo de una nueva expansión del conflicto en Medio Oriente.


