El ruido y la basura asedian a los hogares dominicanos y golpean la salud mental urbana
La música alta de colmados y vecinos lidera las quejas acústicas, con un impacto que se dispara al 57.5% en el Gran Santo Domingo.
Redacción de Libertad Comunicacional
12 de julio de 2026 a las 09:01 a. m.Lectura de 5 min

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La contaminación acústica generada por la música a alto volumen de colmados, centros de diversión y residencias particulares se consolidó como la principal problemática comunitaria en la República Dominicana, afectando de manera directa la calidad de vida de los ciudadanos. De acuerdo con los datos oficiales recogidos en el Informe Básico de la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR-MICS), el 48.9% de los hogares en todo el territorio nacional reporta verse afectado por al menos un tipo de contaminación o molestia ambiental en sus alrededores inmediatos. La investigación estadística arroja que el problema se agudiza drásticamente en las grandes aglomeraciones urbanas, teniendo su punto crítico en la región Ozama, que comprende al Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo, donde el porcentaje de viviendas perturbadas por el deterioro de su entorno se eleva hasta alcanzar el 57.5%.
Al desglosar las fuentes específicas de contaminación acústica que alteran la salud mental de la población, el informe destaca que la música estridente procedente de establecimientos comerciales y de los propios vecinos encabeza las denuncias al golpear al 40.4% de las familias del país. Esta fuente de perturbación supera levemente a la originada por el parque vehicular, las motocicletas y el encendido de plantas eléctricas residenciales o comerciales, factores que representan un perjuicio directo para el 38.0% de los hogares censados. Las cifras evidencian la vulnerabilidad de las zonas residenciales frente al desborde del ruido comercial y el tránsito, un escenario que se ha convertido en el principal foco de fricción social en las barriadas del Gran Santo Domingo.
Más allá del impacto del ruido, la gestión deficiente de los desechos sólidos se posiciona como el segundo factor de mayor degradación en las comunidades dominicanas. Las estadísticas recolectadas indican que la acumulación de basura en las vías públicas, aceras y solares baldíos constituye un problema crítico para el 39.7% de las familias del país. A este panorama de insalubridad se suman otras variantes de riesgo ambiental en el entorno residencial: la presencia de aguas estancadas o cañadas a cielo abierto afecta al 26.3% de las viviendas, mientras que la exposición constante a emisiones de humo, polvo o gases industriales y vehiculares perjudica el aire que respira el 21.8% de los entrevistados en el estudio de alcance nacional.
Esta radiografía social sitúa a las políticas de convivencia ciudadana y ordenamiento municipal ante un desafío impostergable. La recurrencia de las denuncias por ruidos molestos mantiene bajo presión a las autoridades del Ministerio de Interior y Policía, las cuales han insistido de manera pública en que mantendrán las intervenciones y operativos correspondientes para perseguir y sancionar el abuso del ruido en las zonas residenciales. Con casi la mitad del país sufriendo perturbaciones en su entorno inmediato, las acciones futuras de las alcaldías y las fuerzas del orden público quedan supeditadas a la capacidad real de fiscalizar los comercios informales, regular el tránsito de motocicletas con silenciadores alterados y eficientizar las rutas de recolección de desperdicios para frenar el deterioro ambiental en las comunidades.
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