Trump arremete contra el Senado de EE. UU. tras frenar sus facultades militares contra Irán
El mandatario republicano asegura que el país persa está "contra las cuerdas" y acusa a los legisladores de dar consuelo al enemigo.
Redacción de Libertad Comunicacional
24 de junio de 2026 a las 07:01 a. m.Lectura de 5 min

Fotografía: El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. (ARCHIVO)
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, rechazó de forma contundente la resolución del Senado federal que limita de manera estricta sus facultades ejecutivas para emprender acciones militares contra Irán, tras argumentar que la medida interfiere negativamente en la estrategia diplomática orientada a clausurar formalmente el conflicto en el Medio Oriente. A través de un pronunciamiento emitido en su red social Truth Social, el mandatario estadounidense aseguró que las medidas de presión aplicadas por su administración colocaron al gobierno iraní "contra las cuerdas" y apuntó que, bajo este escenario de asfixia política, las autoridades de Teherán se muestran dispuestas a pactar "prácticamente cualquier cosa" con el gobierno de Washington. Las declaraciones presidenciales surgen inmediatamente después de que la Cámara Alta formalizara el freno legislativo apoyándose en las prerrogativas de la histórica Ley de Poderes de Guerra del año 1973.
El mecanismo de control parlamentario superó la votación en el Senado por un estrecho margen de 50 sufragios a favor frente a 48 en contra, con lo cual se homologa un decreto de idéntica naturaleza jurídica que la Cámara de Representantes había aprobado a inicios de junio del año en curso. La resolución bicameral busca cortar los fondos y las atribuciones para despliegues tácticos desprovistos del aval explícito del Congreso de los Estados Unidos, cerrando el paso a una confrontación directa que inició el pasado 28 de febrero de 2026. Al manifestar su inconformidad con la decisión parlamentaria, Trump arremetió contra los congresistas que respaldaron el veto y afirmó taxativamente que la disposición de los legisladores "complica" de manera severa el manejo cotidiano de la política exterior por parte del Poder Ejecutivo.
En un tono marcadamente hostil, el gobernante estadounidense elevó el nivel de la confrontación interna al imputar a un sector del Capitolio la conducta de "dar consuelo al enemigo", una controvertida terminología que la Constitución de los Estados Unidos asocia de forma directa con el delito de traición a la patria. El choque de poderes en la capital estadounidense se produce apenas una semana después de que las delegaciones diplomáticas de Washington y Teherán suscribieran un acuerdo preliminar de entendimiento enfocado en pacificar la zona geográfica, restablecer el libre tránsito de mercancías y combustibles mediante el desbloqueo logístico del estratégico estrecho de Ormuz, y fijar una ventana perentoria de 60 días calendario para estructurar un nuevo pacto en materia nuclear y trazar la hoja de ruta para el levantamiento gradual de las sanciones internacionales vigentes contra la República Islámica.
Para la República Dominicana, el desarrollo de esta coyuntura reviste una importancia estratégica de primer orden en el plano macroeconómico. La estabilización definitiva de las tensiones en el golfo Pérsico y el correspondiente desbloqueo del estrecho de Ormuz constituyen factores determinantes que disminuyen la volatilidad en los mercados internacionales de hidrocarburos. Para una economía como la dominicana, dependiente por completo de la importación de petróleo para el aparato productivo y el sistema energético nacional, la reducción de los riesgos de guerra en la zona representa un alivio directo en la factura petrolera, amortiguando las presiones inflacionarias internas y facilitando una planificación fiscal más estable para el segundo semestre del año. Con el marco regulatorio ya aprobado en ambas cámaras legislativas y el rechazo público de Trump, la atención política estadounidense se traslada ahora al proceso de redacción final de las cláusulas atómicas del acuerdo bilateral con Irán, en un plazo de dos meses que pondrá a prueba la solidez del acuerdo de entendimiento.




