Geólogos advierten sobre el riesgo sísmico en el país y detallan las pautas críticas de preparación
El geólogo Osiris de León explica cómo identificar zonas seguras en el hogar y desmitifica los errores comunes durante un temblor de tierra.
Redacción de Libertad Comunicacional
27 de junio de 2026 a las 06:43 a. m.Lectura de 6 min

Fotografía: Fuente externa
La República Dominicana mantiene una condición de alta vulnerabilidad sísmica debido a la interacción de las placas tectónicas de Norteamérica y del Caribe, además de la presencia de más de una docena de fallas regionales activas en la isla de Santo Domingo. Ante esta realidad geológica ineludible, expertos en el área enfatizan que la preparación previa y la educación ciudadana constituyen las herramientas más efectivas para reducir la pérdida de vidas y bienes materiales, dado que los terremotos son fenómenos naturales imposibles de predecir. El geólogo dominicano Osiris de León resalta de manera reiterada la necesidad de que la población asuma una cultura de prevención activa en sus hogares, lugares de trabajo y centros de estudio, transformando la preocupación pasiva en planes de contingencia familiares estructurales y funcionales.
De acuerdo con las recomendaciones técnicas provistas por los especialistas en gestión de riesgos y geociencias, la preparación eficaz se divide en tres etapas críticas: antes, durante y después del movimiento telúrico. En la fase previa, el primer paso consiste en la elaboración de un plan de emergencia familiar que defina rutas de evacuación claras y puntos de encuentro seguros fuera de las edificaciones. Asimismo, resulta imperativo asegurar de forma firme a las paredes aquellos muebles pesados, estanterías, electrodomésticos u objetos colgantes que puedan volcarse y causar lesiones. Los expertos señalan que las familias deben confeccionar una mochila de emergencia que contenga insumos básicos para la supervivencia durante las primeras 72 horas, incluyendo agua potable, alimentos no perecederos, un botiquín de primeros auxilios con medicamentos esenciales, linternas con baterías adicionales, un silbato para emitir señales de auxilio, copias de documentos de identidad protegidas en bolsas plásticas y herramientas básicas.
Al momento de registrarse el sismo, la premisa fundamental compartida por los organismos de socorro es mantener la calma para evitar el pánico colectivo, el cual suele provocar accidentes graves en escaleras y salidas de emergencia. La recomendación estandarizada a nivel internacional consiste en aplicar la técnica de "agacharse, cubrirse y sujetarse" debajo de una mesa o escritorio resistente. El geólogo Osiris de León aclara un error común en la arquitectura contemporánea al precisar que, a diferencia de las construcciones antiguas de mampostería pesada, los marcos de las puertas en las edificaciones modernas de concreto armado ya no representan los puntos más seguros de la estructura, por lo que se debe priorizar resguardarse cerca de columnas o vigas maestras. Si una persona se encuentra en el exterior, debe movilizarse de inmediato hacia áreas abiertas, manteniéndose alejada de postes del tendido eléctrico, letreros comerciales, árboles elevados y fachadas de edificios de donde puedan desprenderse cristales o escombros.
Una vez que el temblor finaliza, se inicia la etapa de evacuación ordenada utilizando estrictamente las escaleras, ya que los ascensores pueden quedar atrapados por cortes energéticos o fallas mecánicas. En los minutos posteriores, las autoridades recomiendan verificar el estado físico de los integrantes del grupo, aplicar primeros auxilios si es necesario y proceder al cierre inmediato de las llaves de paso de gas y de los interruptores principales de electricidad para prevenir incendios secundarios derivados de fugas o cortocircuitos. El uso de los teléfonos móviles debe restringirse exclusivamente para llamadas de emergencia reales, priorizando la mensajería de texto para evitar el colapso de las redes de telecomunicaciones. El monitoreo de la situación debe realizarse a través de los boletines oficiales de los organismos de protección civil, quedando bajo la responsabilidad de las instituciones estatales y del sector educativo dominicano el reforzamiento continuo de los simulacros nacionales para garantizar que estas pautas de supervivencia se fijen en la memoria colectiva de la ciudadanía.
Noticias Relacionadas

El volcán Auca Mahuida registra actividad interna y activan protocolo de monitoreo urgente

Meta desafía el mercado de las apuestas y desarrolla 'Arena', su propia plataforma de predicciones


