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El IDEC revela que más de 165,000 adolescentes están fuera del sistema escolar pese a las inversiones

El ministro Luis Miguel De Camps anuncia el equipamiento de 300 politécnicos para retener a los jóvenes, mientras expertos advierten sobre el impacto de la deserción en la delincuencia.

Redacción de Libertad Comunicacional

Redacción de Libertad Comunicacional

11 de junio de 2026 a las 07:06 a. m.Lectura de 5 min

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El IDEC revela que más de 165,000 adolescentes están fuera del sistema escolar pese a las inversiones

Fotografía: Fuente externa

La deserción escolar y la baja calidad de los aprendizajes persisten como las principales grietas del sistema educativo de la República Dominicana, donde casi un 33 % de los alumnos abandona sus estudios antes de concluir la secundaria. Así lo evidencia el Informe Anual de Seguimiento y Monitoreo 2025 de la Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad (IDEC), presentado este miércoles en el auditorio de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm), en Santo Domingo.

De acuerdo con Laura Abreu, coordinadora del IDEC, las cifras resultan "alarmantes", ya que en la actualidad unos 165,057 jóvenes de entre 12 y 17 años se encuentran totalmente desvinculados del sistema escolar. El estudio revela que apenas el 52.8 % de los inscritos logra graduarse en el tiempo establecido, un fenómeno que golpea con mayor dureza a los hombres, quienes registran una tasa de abandono del 40 %, frente al 24.9 % de las mujeres. Asimismo, el factor de la sobreedad agrava el panorama de manera crítica: siete de cada diez estudiantes que ingresan con rezago escolar terminan desertando.

Esta pérdida sostenida de matrícula, que se tradujo en la salida de 44,783 estudiantes del segundo ciclo de secundaria en los últimos cinco años, pone en jaque la meta del Gobierno de alcanzar los 900,000 matriculados en ese nivel para el año 2028. En la educación primaria también se refleja un núcleo de exclusión, con 72,211 niños fuera de las aulas y una matriculación que permanece 6.7 % por debajo de los niveles previos a la pandemia. Ante este escenario, el impacto social para la República Dominicana es directo. Al carecer de formación técnica o académica, miles de adolescentes enfrentan barreras severas para insertarse en el mercado laboral formal, incrementando su vulnerabilidad económica y el riesgo de ser absorbidos por redes delictivas locales.

El exministro de Educación, Melanio Paredes, hizo énfasis en esta realidad al advertir que la deserción trasciende las escuelas e "impacta lo social, impacta el tema delincuencial, porque jóvenes que no tengan la oportunidad de estudiar o trabajar son presas fáciles de la delincuencia". Además, Paredes calificó como insignificantes los ligeros avances en los indicadores de aprendizaje que muestra el informe, argumentando que los alumnos dominicanos siguen sin alcanzar los niveles satisfactorios de dominio en lectoescritura y matemáticas.

Frente a los hallazgos, las autoridades reconocieron la urgencia de reorientar las políticas de retención. El actual ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, admitió que el abandono escolar exige atención con "mayor ímpetu". Como medida inmediata, el funcionario anunció el equipamiento de más de 300 centros de secundaria y politécnicos durante este año, con el propósito de acercar la oferta académica a las demandas laborales y ofrecer a la juventud motivos reales para mantenerse estudiando. A su vez, De Camps valoró las mejorías reportadas en pruebas diagnósticas de materias básicas como un paso positivo, aunque reconoció que "todavía tenemos que mejorar aún más".

Pese al duro panorama en la retención estudiantil, el informe del IDEC reconoce importantes conquistas logísticas y de asistencia social. Entre ellas destaca la escolarización del 62.4 % en la primera infancia, la construcción de 1,675 nuevas aulas durante 2025 que redujeron la densidad a 30.3 alumnos por aula, y el éxito de cobertura del Sistema Nacional de Transporte Estudiantil (TRAE), que ya moviliza al 95 % de los estudiantes del sector público. El gran reto pendiente, según concluye la entidad, es transformar la escuela en un espacio moderno y atractivo que logre frenar la fuga de una generación que hoy se escapa de sus manos.

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