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Monorriel de Santo Domingo: la megaobra de US$900 millones que busca redefinir el paisaje urbano de la capital

Con un plazo de ejecución de 48 meses y financiamiento preferencial de Francia, el sistema promete mejorar la movilidad de un millón de usuarios y generar nuevos espacios públicos elevados.

Redacción de Libertad Comunicacional

Redacción de Libertad Comunicacional

15 de julio de 2026 a las 09:04 a. m.Lectura de 4 min

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Monorriel de Santo Domingo: la megaobra de US$900 millones que busca redefinir el paisaje urbano de la capital

Fotografía: Fuente externa

La construcción de la primera etapa del Monorriel de Santo Domingo promete transformar de manera profunda la movilidad y el paisaje del Gran Santo Domingo. De acuerdo con el director del Fideicomiso para el Desarrollo del Sistema de Transporte Masivo (Fitram), Johel Isa, el proyecto no solo optimizará el traslado diario de más de un millón de personas en el área metropolitana, sino que impulsará una reconfiguración de los espacios públicos circundantes. Con una inversión estimada de 900 millones de dólares financiados en condiciones preferenciales por el gobierno de Francia a través de su Tesoro y de la Agencia Francesa de Desarrollo, las autoridades prevén la entrega definitiva de la obra civil y sus sistemas electromecánicos en un plazo de 48 meses.

La gran apuesta urbanística de este sistema reside en su estructura sobre columnas elevadas. Según explicó Isa, "una de las ventajas del monorriel es que las estaciones quedarán elevadas sobre columnas, lo que reduce la huella urbanística" a nivel de suelo. Este diseño minimiza las expropiaciones y las demoliciones drásticas en zonas consolidadas, permitiendo que el impacto negativo sobre los comercios y las viviendas adyacentes sea prácticamente marginal. Además, en los entornos de las 12 estaciones proyectadas para el trayecto de 10.5 kilómetros que conectará Santo Domingo Este con el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, el plan oficial contempla intervenciones de reforestación urbana, la reconstrucción y ampliación de aceras peatonales, el desarrollo de espacios públicos de recreación y la promoción de proyectos habitacionales asequibles bajo el concepto de desarrollo orientado al transporte.

Sin embargo, las decisiones técnicas detrás del proyecto también son objeto de debate en el sector profesional dominicano. El urbanista Marcos Barinas, al analizar la iniciativa, señaló que más allá de la estética arquitectónica o del reordenamiento visual, el foco del análisis debe centrarse en la justificación de haber seleccionado un monorriel en lugar de un sistema ferroviario tradicional de mayor capacidad de carga. A juicio de Barinas, la decisión parece responder principalmente "a una solución pragmática y de menor costo" inmediato para las finanzas públicas, antes que a una planificación de transporte masivo de alta capacidad a largo plazo para una de las urbes más congestionadas del Caribe.

El proyecto, que avanza en su fase inicial tras la modificación de parte de su trazado original en el municipio de Santo Domingo Este para evitar áreas ambientalmente vulnerables, se mantendrá bajo el escrutinio de veedores y comunitarios respecto al cumplimiento de los planes de remediación ambiental y desplazamiento social. La obra representa un hito de infraestructura que busca consolidar la interconectividad de la capital dominicana mediante la integración física y tarifaria con las líneas 1 y 2 del Metro de Santo Domingo, dejando abierta la discusión sobre los desafíos operativos y de capacidad que enfrentará el sistema una vez sea inaugurado a finales de esta década.

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