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El contraste del progreso: miles de dominicanos arriesgan sus vidas cruzando el río Ozama en yola cada día

A pesar de la cercanía del Metro y el Teleférico, residentes de sectores vulnerables dependen de embarcaciones de madera para conectar con el Distrito Nacional de forma económica.

Redacción de Libertad Comunicacional

Redacción de Libertad Comunicacional

18 de junio de 2026 a las 07:59 a. m.Lectura de 5 min

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El contraste del progreso: miles de dominicanos arriesgan sus vidas cruzando el río Ozama en yola cada día

Fotografía: "Buki" yolero que lleva toda su vida dedicándose al negocio de traslado de personas entre Las Lilas y Gualey. (DIARIO LIBRE/JOLIVER BRITO)

A pesar de las millonarias inversiones estatales en sistemas de transporte de alta tecnología como el Metro y el Teleférico, miles de ciudadanos de los sectores vulnerables del Gran Santo Domingo continúan cruzando diariamente el río Ozama a bordo de frágiles yolas de madera. Este sistema

informal, conocido popularmente como el "concho marítimo", persiste en pleno siglo XXI como la única alternativa rápida y económica para los habitantes de barrios como Ribera del Ozama, Las Lilas y Los Tres Brazos, en Santo Domingo Este, que necesitan trasladarse hacia el Distrito Nacional para trabajar o estudiar, evadiendo los severos congestionamientos de los puentes vehiculares.

La dinámica económica de este transporte se basa en la inmediatez y el bajo costo en comparación con las rutas terrestres tradicionales. Según testimonios recopilados entre los operadores de las embarcaciones, la tarifa estándar por un viaje directo a través del río es de 25 pesos dominicanos por pasajero. No obstante, el costo se duplica a 50 pesos durante los horarios nocturnos debido al incremento del riesgo por la falta de iluminación en el cauce. Para los usuarios, el trayecto fluvial representa un ahorro significativo de tiempo, reduciendo a escasos minutos un recorrido que por vía terrestre podría demorar más de una hora en los periodos de mayor tráfico.

A pesar de su utilidad comunitaria, el servicio opera al margen de las normativas de seguridad civil, exponiendo a los usuarios a peligros constantes. Las embarcaciones carecen por completo de chalecos salvavidas, flotadores o luces de navegación para situaciones de emergencia. Reynaldo de la Cruz, quien se desempeña como yolero en la zona, relató que la profundidad del río Ozama en los puntos de cruce alcanza aproximadamente los 25 pies, una condición que agrava la vulnerabilidad de los pasajeros ante un eventual naufragio. De la Cruz detalló que, ante la falta de equipamiento institucional, los operadores dependen exclusivamente de su destreza física con los remos y del conocimiento empírico de las corrientes del agua.

Las motivaciones que sostienen este oficio informal varían entre la necesidad económica familiar y la falta de oportunidades en el mercado laboral formal. Alberto de la Cruz, un joven que trabaja operando una de estas yolas, manifestó que decidió dedicarse a esta labor ante la imposibilidad de conseguir un empleo estable que le permitiera generar ingresos. El trabajador detalló que las ganancias diarias percibidas varían de acuerdo con el flujo de pasajeros, logrando recaudar montos que oscilan entre los 500 y los 1,000 pesos netos por jornada laboral. Este margen económico, aunque modesto, constituye el sustento básico de múltiples familias asentadas en los márgenes del río.

La permanencia de las yolas en el río Ozama evidencia una marcada brecha en el plan de ordenamiento territorial y movilidad urbana de la República Dominicana. Mientras las cabinas del Teleférico sobrevuelan el sector, la población que habita en la base de la cuenca hidrográfica queda excluida de los accesos directos a las estaciones debido a la falta de infraestructura peatonal adecuada en las laderas. Hasta tanto las autoridades municipales y los organismos de transporte metropolitano no diseñen proyectos específicos de conectividad física y formalización para estas comunidades ribereñas, el remo y la madera seguirán siendo el motor de movilidad para miles de dominicanos.

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