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Milwaukee demuestra que no necesita vivir del cuadrangular para dominar la MLB

Pitcheo, defensa, velocidad y producción colectiva han convertido a Milwaukee en el equipo más ganador de la temporada.

Redacción de Libertad Comunicacional

Redacción de Libertad Comunicacional

20 de agosto de 2026 a las 09:08 a. m.Lectura de 4 min

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Milwaukee demuestra que no necesita vivir del cuadrangular para dominar la MLB

Fotografía: Brice Turang es el corazón del engranaje ofensivo de los Cerveceros, igual en el aspecto defensivo en la intermedia. (AFP)

Los Milwaukee Brewers están desafiando una de las ideas más extendidas del béisbol moderno: que para dominar las Grandes Ligas es indispensable depender del cuadrangular.

El equipo de Milwaukee llegó a la jornada del 20 de agosto con marca de 78 victorias y 49 derrotas, el mejor registro de toda la MLB, por delante de franquicias con ofensivas de mayor poder y nóminas más elevadas.

La particularidad es que los Brewers ocupan el último lugar de las Grandes Ligas en cuadrangulares. Es una estadística que contrasta directamente con su posición en la clasificación general y que convierte su temporada en uno de los casos más llamativos del campeonato.

Milwaukee ha construido su éxito con una fórmula diferente. En lugar de depender exclusivamente del batazo largo, el equipo ha encontrado carreras mediante la velocidad, el contacto, el corrido de bases y la capacidad de aprovechar oportunidades ofensivas.

El pitcheo también ha sido una de las principales bases de su rendimiento. Una rotación capaz de mantener los partidos cerrados y un cuerpo de relevistas efectivo han permitido que la ofensiva no tenga que producir grandes cantidades de carreras cada noche para ganar.

La defensa y el juego colectivo completan una identidad que ha mantenido a los Brewers en la cima. La filosofía parece clara: fabricar carreras y evitar que el rival las anote, incluso cuando no aparece el cuadrangular.

La paradoja, sin embargo, quedó temporalmente en segundo plano el 18 de agosto. Milwaukee derrotó 22-0 a los Seattle Mariners en una de las victorias más contundentes registradas en un partido de Grandes Ligas decidido por blanqueada.

En aquella noche, los Brewers conectaron cuatro jonrones, incluidos batazos de Christian Yelich, David Hamilton, Jake Bauers y Luis Lara. El resultado igualó la mayor diferencia de carreras en una blanqueada de la era moderna y empató una marca histórica de la franquicia en anotación.

El encuentro fue una demostración de que Milwaukee puede producir poder cuando las circunstancias lo permiten, pero la construcción de su temporada no depende de esa vía ofensiva.

Seattle reaccionó al día siguiente y venció 7-5 a los Brewers, evitando que la histórica paliza se transformara en el inicio de una barrida. Milwaukee mostró capacidad de reacción, pero no pudo remontar una desventaja de siete carreras que los Mariners construyeron en las primeras entradas.

La temporada de Milwaukee plantea así una conclusión interesante en una época dominada por las métricas ofensivas y el poder: todavía es posible liderar el mejor béisbol del mundo sin ser un equipo de muchos jonrones.

El verdadero poder de los Brewers, hasta ahora, ha sido su capacidad para ganar de diferentes maneras.