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El auge turístico de La Altagracia cambia su población y desafía la infraestructura pública

El sector turístico genera miles de empleos y dinamiza otras actividades económicas, pero expertos y autoridades advierten que el desarrollo debe acompañarse de planificación territorial.

Redacción de Libertad Comunicacional

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Editor jefe: Domingo Batista

1 de septiembre de 2026 a las 06:38 a. m.Lectura de 6 min

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El auge turístico de La Altagracia cambia su población y desafía la infraestructura pública

Fotografía: El director regional de Turismo, Félix Vizcaíno. (FOTOGRAFÍA CEDIDA)

El crecimiento turístico de La Altagracia está produciendo una transformación que va más allá de los hoteles y las llegadas de visitantes: la expansión del sector está atrayendo nuevos residentes, aumentando la población y elevando la demanda sobre los servicios públicos de la provincia.

El director regional de Turismo, Félix Vizcaíno, explicó que el dinamismo de destinos como Punta Cana ha provocado la llegada de trabajadores procedentes de otras provincias y de personas provenientes de otros países, muchas de las cuales se trasladan con sus familias.

Según el funcionario, entre los nuevos residentes se encuentran jóvenes que buscan empleo, familias con hijos en edad escolar y adultos mayores que eligen la zona para establecerse. Esta movilidad convierte al turismo en un fenómeno con consecuencias demográficas que trascienden la actividad hotelera.

Uno de los principales efectos se refleja en el sistema educativo. Vizcaíno señaló que la cantidad de aulas necesarias constituye actualmente uno de los principales desafíos para las autoridades, debido al crecimiento de la población infantil y a la demanda adicional de educación universitaria.

El fenómeno está respaldado por otros indicadores demográficos. Datos de la Oficina Nacional de Estadística citados recientemente por Diario Libre sitúan en 446,060 los habitantes de La Altagracia, mientras que las personas de 60 años o más representan el 8.4 % de la población. La provincia registra así la menor proporción de adultos mayores del país, una característica asociada a su acelerado crecimiento y a la migración laboral vinculada al turismo, la construcción y los servicios.

El impacto económico del turismo, entretanto, continúa siendo significativo. Vizcaíno destacó que la actividad genera efectos indirectos sobre sectores como la construcción, las telecomunicaciones, el comercio y los servicios, además de producir ingresos fiscales para el Estado.

A escala nacional, el Banco Central informó que la actividad de hoteles, bares y restaurantes creció 4.6 % interanual en junio de 2026. Ese mismo mes llegaron 816,512 turistas, mientras que el acumulado de visitantes internacionales durante el primer semestre alcanzó 4,963,343, para un crecimiento de 10 % frente al mismo período de 2025.

La dimensión laboral también ayuda a explicar la transformación de La Altagracia. El presidente de la Asociación de Hoteles y Proyectos Turísticos del Este, Ernesto Veloz, estimó que el sector genera más de 100,000 empleos en la provincia a partir de unas 53,000 habitaciones hoteleras y un promedio calculado de 2.1 empleos por habitación. También señaló que los hoteles todavía necesitan entre 1,500 y 2,000 trabajadores adicionales.

Pero el éxito turístico también ha generado cuestionamientos sobre la capacidad del territorio para absorber el crecimiento. En mayo, el senador por La Altagracia, Rafael Barón Duluc, advirtió sobre problemas de aulas, movilidad y expansión urbana, mientras otros diagnósticos recientes han señalado presiones sobre infraestructura, agua, territorio y servicios públicos.

Ante este escenario, Vizcaíno plantea que el futuro del destino no puede depender exclusivamente del modelo tradicional de sol y playa. La provincia tiene oportunidades para desarrollar turismo experiencial, de aventura, deportivo, ecológico y rural, con actividades vinculadas a campos, ranchos y alojamientos de naturaleza.

La diversificación busca no solo ampliar la oferta para los visitantes, sino reducir la dependencia de un único producto turístico y preservar la competitividad internacional del destino.

El desafío central será conseguir que la expansión económica avance al mismo ritmo que la planificación territorial y la infraestructura necesaria para atender a quienes viven y trabajan en la provincia. El turismo ha convertido a La Altagracia en uno de los principales motores económicos del país, pero su sostenibilidad dependerá cada vez más de la capacidad para convertir ese crecimiento en mejores servicios y condiciones de vida para la población.