Profilaxis Posexposición (PEP): El tratamiento de emergencia de 28 días que puede evitar el VIH tras una sospecha de contagio
Este tratamiento antirretroviral debe iniciarse de forma inmediata tras relaciones sexuales desprotegidas o accidentes sanitarios para garantizar su efectividad.
Redacción de Libertad Comunicacional
20 de junio de 2026 a las 04:12 p. m.Lectura de 5 min

Fotografía: Tratamiento de emergencia puede evitar el VIH
El Ministerio de Salud Pública de la República Dominicana mantiene disponible en la red sanitaria nacional la Profilaxis Posexposición (PEP), un tratamiento médico de emergencia diseñado para prevenir la transmisión del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) tras una posible exposición. Este protocolo farmacológico consiste en la administración de medicamentos antirretrovirales a personas que resultaron negativas al virus pero que experimentaron una situación de alto riesgo, como relaciones sexuales sin protección, la rotura de un preservativo, agresiones sexuales o pinchazos accidentales con agujas en el entorno sanitario. La efectividad de esta intervención depende de forma crítica del factor tiempo, requiriendo su inicio dentro de las 72 horas posteriores al evento de sospecha.
De acuerdo con las guías médicas establecidas para el manejo de la PEP, el tratamiento tiene una duración estricta de 28 días y debe ser tomado diariamente sin interrupciones bajo rigurosa prescripción profesional. Los especialistas advierten que el esquema no debe considerarse un método anticonceptivo ni una solución de uso regular, sino una medida exclusiva de urgencia. Antes de prescribir los fármacos, el personal de salud realiza una evaluación inicial que incluye una prueba rápida de detección del VIH para confirmar el estatus serológico del paciente, dado que el tratamiento solo es funcional si la persona no ha contraído el virus previamente. Asimismo, el protocolo estipula la realización de análisis de seguimiento a los tres y a los seis meses de concluir la toma de los medicamentos para monitorear la salud del paciente y certificar de manera definitiva la efectividad del bloqueo viral.
En la República Dominicana, la implementación y distribución de estos tratamientos de prevención forman parte de las estrategias estatales coordinadas para reducir la incidencia del VIH en los grupos vulnerables y la población general. El acceso oportuno a la PEP en los centros de salud autorizados del territorio nacional representa un componente clave en la mitigación de crisis sanitarias derivadas de violencia de género o accidentes laborales en el sector médico. El personal sanitario enfatiza que, aunque los efectos secundarios actuales de los antirretrovirales son significativamente menores en comparación con décadas anteriores, algunos pacientes pueden experimentar náuseas o fatiga leve durante las primeras semanas, síntomas que son supervisados de manera ambulatoria por las unidades de atención integral.
Las autoridades de salud pública reiteran que la PEP es un recurso científico comprobado que salva vidas, pero que su éxito epidemiológico a largo plazo depende de la educación ciudadana respecto a los tiempos de respuesta. Tras una exposición sospechosa, cada hora que pasa disminuye la capacidad de los fármacos para evitar que el virus se replique en el organismo, por lo que la recomendación médica invariable es acudir de forma inmediata a una sala de emergencias o centro especializado para recibir la asistencia correspondiente. El fortalecimiento de la educación sobre estos mecanismos preventivos de emergencia permanece como una tarea continua dentro de los programas de orientación comunitaria y salud reproductiva del país.
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